JOSÉ A.MAS
La fiesta de Moros y Cristianos de Crevillent devolvió ayer el protagonismo a la base sobre la que debe asentarse el futuro, los niños. Tras varios años de ausencia las calles de la villa alfombrera volvieron a ser testigos de una gran Entrada Infantil en la que los más pequeños fueron capaces de atraer, por sí solos, a un buen número de espectadores.
Abuelos, padres o tíos se hacían hueco entre el resto de vecinos para ver a sus niños tomar las calles al son de los pasodobles y las marchas moras y cristianas. Una música que se escuchó por Crevillent desde primeras horas de la tarde.
El desfile partió de la calle Puerta de Orihuela, junto al parque Telmo Vela. Desde ahí, la Entrada Infantil pasó por las calles Santísima Trinidad, San Sebastián y Blasco Ibáñez donde, cómo es habitual, se concentra una mayor parte de público.
Con esta entrada los cargos infantiles de las comparsas volvieron a saludar a la gente desde lo alto de sus carrozas y ataviados con trajes festeros de gala confeccionados por manos artesanas. Las pequeñas Cristina Piqueras de los Berberiscos, Eva Casanova de los Marroquíes y Paula Mas de los Moros Viejos. Así como Natalia Castaño de los Astures, María Vicente de los Castellanos y Mónica Penalva de los Dragones cosecharon el calor y cariño de los mayores y, a su vez, lo compartieron con el resto de niños y niñas festeras que les abrían el paso. La Entrada Infantil finalizó en la Plaza de la Constitución, ante el nuevo castillo de la fiesta de Moros y Cristianos.