M. J. SANMARTÍN
La flota pesquera de arrastre de Santa Pola, que está formada por cerca de 45 barcos, inicia el martes un paro biológico que mantendrá las embarcaciones amarradas a puerto entre el 1 de septiembre y el 31 de octubre.
El objetivo de estas paradas, que se pactan a nivel europeo, es la recuperación de los caladeros para garantizar la sostenibilidad de los recursos pesqueros.
Este año los trabajadores del sector pesquero se enfrentan al paro con un panorama algo distinto con relación al año anterior. Por un lado, las ayudas a los barcos dejan de realizarse según su tonelaje y toman otro indicador que tiene que ver con la capacidad y que favorece ligeramente al sector pesquero, en cuanto a que la cantidad que percibe cada embarcación es algo mayor que anteriormente.
En este sentido, el Ayuntamiento de Santa Pola aprobó el viernes en el pleno ordinario del mes el adelanto de estas ayudas de la Conselleria para los armadores de los barcos, como suele ser habitual cada vez que se realiza el paro biológico.
Por otro lado, al margen de estas ayudas, este año existen unas subvenciones para tripulantes de las que podrán beneficiarse principalmente aquellos que no dispongan o no puedan percibir el subsidio de desempleo y así lo acrediten mediante certificado del Instituto Social de la Marina.
Los barcos saldrán por última vez en dos meses mañana lunes y después quedarán amarrados. En todo ese tiempo, los pescadores aprovecharán, al menos los primeros días, para, como es tradicional, realizar las reparaciones oportunas y dejar las embarcaciones a punto para los próximos meses de invierno.