M. J. SANMARTÍN
La crisis está afectando mucho al sector de la hostelería de Santa Pola, que atraviesa un mal momento pese a que hace unos días que se inició una temporada que ya ha traído a la localidad a los residentes estacionales.
El presidente de la Asociación de Restaurantes Cocina de Santa Pola, Juan Guillén, explica que el comienzo de temporada está siendo "desastroso" y que los ingresos han caído un 25% con respecto al pasado año por las mismas fechas. El responsable reconoce que julio siempre es más flojo. "El grueso de gente viene en agosto pero otros años hemos tenido mejores perspectivas, y este año estamos en la época que estamos y hay restaurantes para los que todavía no ha llegado el verano", señala.
Además, estas cifras negativas se notan más que nunca entre semana, cuando apenas hay comensales. Con todo ello, y pese a que la situación mejore algo en agosto, "con esto no se soluciona todo el año", señala en referencia a que los hosteleros y restauradores esperan el verano, ya que es cuando tienen más trabajo.
Además, esta situación, según explica, influye a la hora de contratar gente en el sector de cara a la temporada estival. Así, el responsable comenta que otros años por estas fechas los restaurantes ya habían reforzado la plantilla con trabajadores de verano. Sin embargo, este año hay establecimientos que aún no han empleado gente nueva o, si lo han hecho, han sido menos personas, y en algunos casos no se llega ni a la mitad.
El presidente de los restauradores expresa que "sufrimos porque no podemos generar empleo, ya que prácticamente nadie ha contratado más gente". Hay ejemplos de restaurantes que donde el pasado año había cinco personas extra, de temporada y que este año únicamente ha empleado a dos y, si es necesario, se contrata a una más en fin de semana, que es cuando más se está trabajando hasta ahora.
No obstante, Juan Guillén critica la falta de ambiente que actualmente tiene Santa Pola por la noche y el hecho de que, prácticamente, las únicas posibilidades de ocio nocturno se encuentren actualmente en la zona de bajo del faro. "Se supone que somos un municipio turístico, de veraneo, y la gente no puede salir hasta tarde, y encima, las pocas cafeterías que hay en el centro ahora tienen que cerrar aún una hora antes", señala.
EFECTOS DE LA CRISIS
Recorte del gasto en los entrantes
y los postres
El presidente de la Asociación de Restaurantes de Santa Pola explica que la crisis está provocando que los clientes intenten moderar más su gasto en los establecimientos. Así, "siguen pidiendo la paella, pero procuran recortar los entrantes y, en algunos casos, también los postres". Esta situación unida a la disminución de los clientes, sobre todo entre semana, también influye en el estado anímico de los restauradores.
"La moral está baja porque ves el local más vacío; no trabajas y no se cumplen las expectativas de otros años y todos estamos enganchados con préstamos. Además, tampoco puedes emplear la gente que antes contratabas", expresa Juan Guillén.