JOSÉ A. MAS
La situación de inseguridad entre los trabajadores del centro de salud de Crevillent ha vuelto a salir a la luz tras las amenazas y agresiones verbales que sufrió la semana pasada una médica en su propia consulta. En señal de rechazo a este tipo de situaciones, los trabajadores del centro de salud de Crevillent se manifestaron ayer.
Los diferentes empleados sanitarios y administrativos, entre otros, dejaron su puesto de trabajo a las doce de la mañana para salir a la puerta del centro donde se concentraron y rechazaron cualquier tipo de conducta violenta. El desencadenante de esta protesta fue el percance que se vivió el pasado jueves, 9 de julio, por la mañana en una consulta médica. Durante una visita, una paciente empezó a lanzar insultos y amenazas verbales a una facultativa dentro de la consulta, que desde entonces se encuentra de baja.
La coordinadora médica del centro de salud de Crevillent, María Ángeles Medina, explicó que "como consecuencia de la agresión verbal, la doctora se encuentra de baja porque sufrió una crisis de ansiedad". Medina reconoció que "estamos escasos de personal y el centro se ha quedado pequeño para atender a tanta gente pero no estamos dispuestos a soportar este tipo de conductas agresivas".
Durante la concentración, que apenas paralizó la actividad del centro sanitario durante unos diez minutos, la coordinadora destacó que "en una época difícil, donde la crisis nos afecta a todos, no debemos caer en la pérdida de respeto a las personas y a las instituciones".
Marí Ángeles Medina dio lectura a un manifiesto en el que se destacó que "diariamente el personal trabaja para mejorar la atención que prestamos a nuestros pacientes". Y volvió a incidir en que "todos podemos tener un mal día, pero intentamos seguir ofreciéndoles lo mejor de nosotros mismos y de un sistema, que aunque saturado, es un modelo sanitario muy valorado en general".
Los trabajadores del centro de salud crevillentino también dejaron constancia de que "hay otras vías de manifestar las quejas, como son los escritos y entrevistas con las coordinadoras", ya que en ningún caso "estamos dispuestos a aceptar los insultos, vejaciones, amenazas y agresiones". Sobre éstas, recordaron que "está tipificado por ley con penas de hasta cinco años de cárcel, y que tanto la administración como los distintos colegios profesionales nos respaldan jurídicamente".
No obstante, la coordinadora médica del centro de salud de Crevillent concluyó reconociendo que "afortunadamente, son más las veces que recibimos de los pacientes muestras de agradecimiento y afecto".
ANTECEDENTES
Un nuevo caso tras meses de aparente normalidad
El de la semana pasada no es el primer caso de agresión verbal que han sufrido los trabajadores del centro de salud de Crevillent. No obstante, la situación había mejorado en los últimos tiempos gracias, en parte, a la presencia de vigilantes de seguridad durante el horario de las guardias médicas, el más conflictivo. La coordinadora médica, María Ángeles Medina, indicó que "el último percance fue hace unos dos meses en la guardia de un sábado, entonces la compañera agredida fue una pediatra". En las anteriores ocasiones, los empleados llegaron a protestar contra la inseguridad colocando varios carteles de queja en las entradas del centro de salud.