MARÍA POMARES
Relaciones inexistentes, rivalidades enconadas y ancestrales, prejuicios o desidia en el mejor de los casos, y contactos que no sobrepasan lo estrictamente personal configuran la postal que ha definido las relaciones entre Elche y Alicante en el campo de la cultura. Tampoco las políticas culturales han caminado de la mano y, como aseguran algunos creadores, las diferencias también se aprecian en este ámbito. De esta forma, el predominio de la iniciativa pública en Elche contrasta con el del impulso privado en Alicante; la gran oferta de lugares para consumir en Alicante se contrapone a la gran oferta de espacios para crear en Elche; y la cultura clásica que tradicionalmente ha definido a Alicante se opone a la apuesta por los espectáculos vanguardistas de Elche. Sin embargo, como reconocen algunos creadores, iniciativas como L'Escorxador en el caso de Elche o el espacio Camon en Alicante han hecho que esas dos líneas paralelas poco a poco hayan comenzado a encontrarse.
El director de la mítica compañía alicantina Jácara Teatro, Juan Luis Mira, lo tiene claro: "Estamos perdiendo una gran oportunidad de tener un gran núcleo cultural urbano que una las dos ciudades. Son dos ciudades muy creativas, pero no han sabido aprovecharlo para aunar fuerzas y han vivido en esa rivalidad estúpida y ancestral, que quizás a nivel deportivo se entiende, pero que la mayoría de la gente de la cultura no comparte". ¿La causa? Juan Luis Mira tampoco lo duda y asegura que "todo se reduce a una cuestión de política cultural. No hay una apuesta política por parte de las dos ciudades, y tampoco existe a nivel provincial por falta de vocación cultural". En su opinión, los beneficios de esa gran red cultural redundarían en toda la sociedad, ya que, como apunta, "conseguiríamos abaratar costes y, además, se acercarían las dos ciudades". En este sentido, afirma que para festivales como el Medieval de Elche o la Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos de Alicante "sería beneficiosa esa colaboración, e incluso los organizadores lo quieren, lo necesitan y lo ven como factible, pero en las altas instancias no hay esa vocación de aunar esfuerzos". ¿La consecuencia? "Salimos perdiendo en calidad y en oferta", sentencia. Es más, según señala, el proyecto de triángulo Santa Pola-Alicante-Elche, del urbanista Alfonso Vegara, "también podría establecerse culturalmente y podría ser el primer paso para que pudiera hacerse realidad porque la cultura tiene la capacidad de unir a los pueblos".
El director del grupo de teatro ilicitano La Carátula, otra de las compañías de referencia de la provincia, Antonio González, también coincide en que "simplemente no hay relaciones a nivel cultural entre Elche y Alicante por esa rivalidad tan fuerte que siempre ha existido. Como grandes ciudades que son, cada una lleva su marcha y sólo muy de vez en cuando promueven actividades conjuntas". El dedo de Antonio González también apunta a los responsables políticos: "Es una cuestión política, sobre todo por el distinto signo de los responsables municipales, y eso hace que cada uno acabe organizando las actividades por su lado". Por otra parte, comenta que "Alicante tendría que haber asumido el rol de ciudad acogedora de toda la provincia, dado que tenemos esa distribución política decimonónica, pero nunca lo ha hecho". Es más, el ilicitano opina que "el Teatro Principal no es de Alicante, sino de la provincia, aunque en la práctica no sea así". En cualquier caso, no toda la responsabilidad recae sobre los políticos: "Es necesario también que esas relaciones se impulsen desde la base, como ha ocurrido en otras ocasiones a lo largo de la historia, ya que siempre que lo hemos hecho se ha demostrado que ha sido beneficioso para todas las partes. De hecho, cuando nos juntamos, nos damos cuenta de que no son tantas las cosas que nos separan y que unos y otros somos personas". Antonio González pone el acento en los planteamientos culturales que, en su opinión, siempre han separado a las dos ciudades: "Elche siempre ha buscado la vertiente más comprometida y se ha dirigido a un público más popular, quizás por ese carácter más obrero, mientras que Alicante se ha decantado por una cultura más comercial". Por eso, apostilla "que son más los ilicitanos que acuden a Alicante a consumir la cultura a la que aquí no pueden acceder que los alicantinos que vienen a Elche".
El joven cineasta ilicitano Chema García Ibarra, que, con su corto "El ataque de los robots de Nebulosa-5", fue seleccionado en Cannes y fue mención en Sundance, también reconoce que "ilicitanos y alicantinos siempre hemos vivido de espaldas y nos hemos ignorado mutuamente" y explica que, en su caso, está más en contacto con gente de Valencia o de Murcia que de Alicante, aunque admite "es una lástima, ya que relaciones de este tipo es difícil que aporten algo negativo". No obstante, precisa que "no es algo que busque o que evite, sino que surge así". En su caso, lo atribuye más a una cuestión de "desidia" que de rivalidad, pero puntualiza que "las cosas están cambiando". Chema García Ibarra destaca iniciativas como L'Escorxador o la Llotja, en el caso de Elche, "que están apostando por esa cultura alternativa y que están atrayendo a mucha gente de Alicante y de Murcia", o como el espacio Camon en Alicante.
El compositor de música alicantino Luis Ivars se muestra más optimista. A lo largo de su carrera ha mantenido una relación muy estrecha con los creadores de Elche e incluso en estos momentos trabaja en la música del último filme del ilicitano Vicente Molina Foix, "El dios de madera", con quien ya colaboró, entre otros proyectos, en la película "Sagitario". También ha trabajado en varias ocasiones con el director de la Orquesta Barroca Valenciana, el ilicitano Manuel Ramos, o con el compositor Jorge Gavaldá. Por eso, desea "larga vida a las relaciones entre ilicitanos y alicantinos". Aunque reconoce que su descubrimiento de Elche llegó un poco tarde, "cuando la conocí, me pareció una ciudad interesantísima desde el punto de vista cultural y que, en determinados momentos del año, incluso supera a Alicante, como cuando se representa el Misteri coincidiendo con el Festival Medieval". Luis Ivars también menciona L'Escorxador, "que está haciendo cosas muy interesantes". A cambio, declara que Alicante puede ofrecer los estudios Ciudad de la Luz o el Festival de Cine de Alicante. Así, sostiene que "siempre hay un punto de encuentro y, si dos polos creativos están abiertos, qué importa todo lo demás". ¿Soluciones? "Cuando uno ha viajado y ha vivido fuera muchos años, se da cuenta de que los "microlocalismos" exacerbados son una bobada. Hay que estar abiertos al arte y a la cultura estén donde estén, y tanto Elche como Alicante son buenos ejemplos, sobre todo desde el punto de vista musical", concluye.
Aunque nació en Jumilla, Juana María Balsalobre vive en Alicante desde que era una niña y en la actualidad es profesora de Historia del Arte Moderno y Contemporáneo en la Universidad Nacional a Distancia (Uned) de Elche y directora del departamento de Arte y Comunicación Visual del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert. También ella ratifica que las relaciones existen: "Nosotros conocemos lo que están haciendo en Elche y ellos saben lo que hacemos en Alicante, las relaciones son excepcionales con el Centro Municipal de Exposiciones, L'Escorxador o el Museo de Arte Contemporáneo de Elche, por ejemplo, y nosotros participamos en las actividades que ellos organizan y ellos en las nuestras". En su opinión, también L'Escorxador se ha convertido en uno de los centros de referencia de la provincia y alega que "es importante esté en Elche o en Alicante". Otro tema, aclara, es el público, "ya que en arte contemporáneo tampoco es mayoritario", pero tiene muy claro que "el arte está por encima de todas las cosas".
La directora-gerente del Teatre Arniches de Alicante, Marisol Limiñana, también es de las que opinan que "tradicionalmente ha habido muy poco contacto entre las dos ciudades, aunque sí que es cierto que en los últimos años esa falta de comunicación se ha solucionado, sobre todo desde la apertura de L'Escorxador". De hecho, entiende que "hay teatros y casas de cultura con muchos años de experiencia en la provincia, pero lo importante es que L'Escorxador crea tejido cultural, espectadores de calidad y críticos, mientras que el problema de Alicante no es que falten espacios para consumir, ya que tenemos el Teatro Principal, el Arniches y, en breve, el Auditorio, pero sí para presentar propuestas, sobre todo en los barrios". Asimismo, la directora-gerente del Arniches considera que la Universidad Miguel Hernández ha marcado un antes y un después en las relaciones culturales entre ambas ciudades, aunque "admite que todavía no son todo lo estrechas que sería deseable quizás más por prejuicios, pero lo que sí que hemos conseguido es que la gente de Elche esté informada de lo que se hace en Alicante y viceversa". Otra cuestión es la coordinación, ya que cree que "es complicada y tampoco es nuestra misión. Cada ciudad trabaja para su población".
Finalmente, la gestora cultural de L'Escorxador de Elche, Alicia García, confiesa "la relación entre las dos ciudades no es la deseable, pero yo tampoco diría que están de espaldas. Por ejemplo, ya hemos estado hablando con los responsables de la Casa de las Ideas, que se instalará en el antiguo edificio de Tabacalera, ellos ya han visitado nuestras instalaciones y nosotros esperamos ir allí en el momento en que se ponga en marcha". En su caso, trabajan con una programación trimestral, que también se puede consultar en línea, y, en total, se reparten unos 10.000 folletos en Elche, Alicante y Murcia, que son las tres ciudades de las que proceden la mayoría los espectadores. La principal diferencia, a juicio de Alicia García, "es que no estamos hablando de cultura clásica, sino de cultura contemporánea que, en el caso de Elche, está promovida por iniciativa pública, mientras que en Alicante está en manos de colectivos privados". Como ejemplos, cita el espacio Camon de Alicante, impulsado por Caja Mediterráneo, Clan Cabaret o la Sala Stereo. No obstante, reconoce que "en Alicante faltan espacios donde los jóvenes se puedan expresar, mientras que en Elche hay una programación muy variada y bastante completa con L'Escorxador, pero también con la programación en los barrios y pedanías, que puede mover a un público más mayor, pasando por una programación en la que se pueden ver obras de teatro con grandes actores y ópera, como el Gran Teatro, o por un lugar intermedio como la Llotja, con espectáculos quizás no tan arriesgados como L'Escorxador y con muchos conciertos". Finalmente, expone que "cuando hay tanta oferta, tienes que elegir, pero creo que para nada se tienen en cuenta las distancias. Además, podemos trabajar sin pisarnos y complementarnos para cubrir todas las necesidades porque los gastos siempre son muchos".