POR ELVIRA GARCÍA ALARCÓN
Tras unas alienantes fiestas navideñas, el año ha empezado como preveíamos: con más recortes, más despilfarro, más desvergüenza, más inutilidad, más estulticia, más mentiras, más casos de corrupción entre una incompetente clase política que baila al son de Los Mercados. Y para colmo -suspiran quienes defienden la monarquía-, la podredumbre ha alcanzado a la Corona. ¡Es lógico que la indignación de la ciudadanía camine in crescendo!
Por si no fuera bastante, les propongo intensificar sus dosis de rabia con La Cruz y la Corona. Las dos hipotecas de la Historia de España. Su autor, diplomático español retirado, republicano y ateo -el único no creyente que ha representado al Estado español ante la Santa Sede-, denuncia el neofranquismo difuso que nos envuelve, y recupera parte de nuestra historia (de acuerdo con Gustavo Bueno, enfrentado filosóficamente con Puente Ojea desde hace años, la "memoria histórica" se aproximará a la imparcialidad cuando "deje de ser memoria y se convierta simplemente en historia"). La "transición democrática" iniciada en 1976 no fue tan ejemplar como nos han vendido. Muy al contrario, aquella chapuza (a diferencia de la Constitución del 31) consistió en "pactos cocinados al margen de la opinión pública, [É] que aseguraron la continuidad de instituciones sin legitimidad democrática derivadas del golpe militar del 18 de julio de 1936 y la subsiguiente guerra civil".
El libro está dividido en cinco capítulos independientes: el primero (un complejo "prólogo didáctico para legos") y los dos últimos son actuales; el segundo -les sugiero que comiencen por este- fue publicado en 1994; el tercero, en 2007. La forma del ensayo no hace justicia al contenido: estructura poco cuidada, oraciones extensas, estilo áspero, constantes y cargantes repeticiones de ideas, tesis e incluso párrafos. Aun así, La Cruz y la Corona es de lectura obligada, y su apartado sobre el conflicto vasco no dejará indiferente a nadie.
Gonzalo Puente Ojea (1924, Cuba) arremete contra una Monarquía Parlamentaria, hijastra de la Dictadura; contra el "criptoconfesionalismo" vigente, y los privilegios ad nauseam de una Iglesia que perpetúa su poder (el artículo 16.3 de la Constitución "es una infamia política y una aberración jurídica"); contra la traición de una oposición, PSOE y PCE, que permitió el asesinato del republicanismo y del laicismo marcando "la involución social y política" de España. De aquellos polvosÉ estos lodos.