Gracia, inédito  y conocido

Una generosa muestra del trabajo lírico de Antonio Gracia, tanto el desconocido como el ya publicado

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por JOAQUÍN JUAN PENALVA Poesía

Hace aproximadamente un año, Antonio Gracia (Bigastro, 1946) publicó Fragmentos de inmensidad (2009), una antología que reunía lo mejor de su segunda etapa (1998-2004) y que, en cierto modo, complementaba a un florilegio anterior, Fragmentos de identidad (1993), en el que se recopilaba su producción lírica entre 1968 y 1983. Ahora bien, no parece que estas dos etapas puedan englobar toda su obra, ya que Antonio Gracia ha seguido escribiendo -y publicando- desde 2004, y no sólo eso, sino que en los últimos meses han salido de las prensas hasta tres nuevos volúmenes de poesía: Siete poemas y dos poemáticas, Hijos de Homero y La condición mortal. Los dos últimos han visto la luz gracias a sendos galardones literarios -el Premio Internacional de Poesía "José Verón Gormaz" y el Premio "Vicente Martín", respectivamente-, pero el primero, Siete poemas y dos poemáticas, supone un nuevo ejercicio de revisión, quintaesencia y recopilación que ha visto la luz en la colección Alambique de la editorial Huacanamo, dedicada exclusivamente a poesías completas y a antologías.
Gracia es un poeta capaz de reescribirse, reinventarse, reordenarse y, como a él mismo le gusta decir, "escribivirse" continuamente, y eso es algo que ha demostrado de nuevo en Siete poemas y dos poemáticas, tal como señala Ángel L. Prieto de Paula en el prólogo: "hay un propósito de construir una 'humana comedia' con sus correspondientes infierno, purgatorio y paraíso, a los que darían una unidad teórica las dos 'poemáticas' (que no por ello dejan de ser poemas en toda su plenitud): cuatro apartados, pues, en el conjunto". En efecto, este nuevo volumen tiene una estructura bastante trabada, y en ella se insertan nueve largos poemas que giran en torno a las grandes preocupaciones artísticas y existenciales.
Una cita inicial en latín -"Hic locus est ubi mors gaudet succurrere vitae"" "Éste es el lugar donde la muerte se alegra de ayudar a la vida", leyenda inscrita en las Sala de Anatomía de algunas universidades- abre la puerta de la primera parte, Infierno, que acoge los poemas Efímero infinito, Informe pericial, Cómo el arte mitiga la existencia y Animal quaerens. Hay en esta parte un recorrido por toda la cultura occidental, desde la antigua Grecia hasta el siglo XX europeo, y el poeta encuentra su refugio en el arte, uno de los motivos más recurrentes en la obra de Gracia: "Solo en la inmensidad del universo, / bajo el párpado azul del alto cielo, / el corazón tan sólo halla consuelo / en el cuadro, la música y el verso".
Y no sólo eso, sino que, desde el momento en que la vida no basta, la escritura puede ayudar a completarla: "Por eso yo predico / que escribir es la prueba de que vivir no basta / y que la pluma inventa otra existencia / en la que somos todo cuanto quisimos ser".
La segunda parte, Un purgatorio, reproduce íntegramente el libro Reconstrucción de un diario (2001), en el que, según afirma Prieto de Paula, "el personaje central tiene las trazas de un viejo caballero de tiempos pasados, que ha perdido a la amada, habita castillos, examina ruinas, recorre pasadizos, asciende escalinatas, otea promontorios, garabatea manuscritos".
En la tercera parte es donde encontramos las Dos poemáticas del título, Arte poética y Premisas para un himno -"Son los hijos de Homero, de Sócrates y Arión / los que han dado consuelo al hombre urdiendo / sortilegios y fábulas, secretos silogismos / que apaciguan la vida mientras llega la muerte"-. Y, por último, en la cuarta parte, Un paraíso, confluyen los versos de Recuerdo y profecía y de La urdimbre luminosa, un largo poema en dieciocho fragmentos que ya había sido editado como libro exento en 2007.
Siete poemas y dos poemáticas presenta, en definitiva, una generosa muestra de la obra lírica de Antonio Gracia, en la que conviven poemas inéditos con otros previamente publicados, si bien reordenados ahora de tal manera que ofrecen al lector una nueva lectura de su poesía.
Sin duda, ésta es una buena ocasión para encontrarse -o reencontrarse- con los versos de Gracia y para aceptar la invitación que él mismo lanza desde Premisas para un himno: ´"Mirad cómo el poema exorciza el dolor / de la furtiva rosa. / Comprended que cantar es el camino".

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