ANA VAQUER
U
n niño de cuatro años del colegio La Almazara de San Vicente del Raspeig ha sufrido un accidente en el centro que le ha provocado heridas graves en el dedo índice, que posteriormente los médicos han conseguido reconstruir. Padres de escolares denunciaron ayer este hecho para exigir que se reparen "las graves deficiencias que presentan las instalaciones". Según explicaron, el menor sufrió el accidente al pillarse la falange en una de las puertas de hierro recién instaladas en el patio de Infantil, que separan una zona reservada para cada aula, del patio general.
Las puertas ya han sido retiradas, según pudo comprobar ayer este diario. Además, la concejal de Educación, Mª Ángeles Genovés, indicó que tras conocer lo sucedido se puso en contacto con la dirección del centro para que se quitaran. La edil indicó que ha trasladado las quejas de los padres a la Conselleria de Educación y a la empresa Ciegsa, que adjudicó la construcción del centro.
Los padres de alumnos decidieron sacar a la luz pública lo ocurrido en el centro después de esperar durante varios meses a que se solucionaran los problemas que detectaron cuando se inauguró el centro, el pasado mes de septiembre. Según expresaron ayer, la rapidez en ponerlo en servicio dejó muchos cabos sueltos. En su opinión el propio diseño del centro no es el adecuado para niños tan pequeños sino que es más propio de un instituto. De hecho, frente a las aulas de Infantil hay unos muros de cemento sin pulir que para los padres son un peligro "porque nada más pasar la mano te cortas".
Otra de sus preocupaciones es que el pasillo de la primera planta no está cerrado sino que frente a las aulas hay una pared de un metro y medio que da al exterior. Los padres temen que los niños con sus juegos puedan acabar aupándose y cayendo a la planta baja con lo que podría suceder una desgracia. "Nos han dicho desde la dirección que la altura cumple con las normativa pero no nos parece apropiado y pedimos que la pared se eleve", señalan. Los profesores también lamentan que en días de viento y lluvia todas las mochilas y la ropa que los niños dejan en las perchas acaba mojada.
Entre el listado de exigencias de los padres figura que se retiren las piedras que se han colocado junto a los árboles plantados en los areneros. "A una niña le dieron el otro día una pedrada y tememos que pueda suceder algo más grave", insisten.
Por otro lado, exigen que la zona de Infantil tenga un teléfono porque si las profesoras tienen que comunicar algo a los padres deben abandonar el aula y dejar a los niños solos para desplazarse hasta la sala de profesores.
"Cuchillas para reparar cristales en las aulas"
Otra de las situaciones que más ha alarmado a los padres del colegio La Almazara durante las últimas semanas es la rotura de cristales que se ha producido en algunas aulas. "Según nos han dicho se debe a que la obra se está asentando", señalan. Sin embargo, lo peor es que "cuando vinieron a repararlos se dejaron cuchillas, con las que cortaron la silicona, en el suelo de las aulas donde acuden niños de cuatro años", denuncian. El centro abrió sus puertas el pasado mes de septiembre aunque el comedor, parte de la zona deportiva y la vivienda del conserje estaban sin terminar. Desde entonces los obreros han estado acabando los baños en las aulas de Infantil, colocando baldosas o pizarras que se caían, según señalan los padres. "Si las instalaciones no estaban al 100% ¿por qué se permitió que las ocuparan? Estábamos mejor el año pasado en el Maigmó", dicen.