ANA VAQUER
L
a última reunión celebrada entre la alcaldesa de San Vicente, Luisa Pastor y los representantes de Cemex sirvió para dejar claro que el Ayuntamiento sólo ofrecerá la posibilidad de construir 500 viviendas en los terrenos que actualmente ocupa la cementera. Así lo confirmaron fuentes municipales, que justificaron esta cifra, porque con las actuales edificaciones existentes en los barrios de El Tubo y Los Manchegos -próximos a la fábrica- sería posible solicitar la construcción de un colegio. En total sumarían unas 1.000 viviendas, el número mínimo para disponer de un centro educativo. Este dato confirma que el suelo no se recalificará en masa para construir viviendas.
Según la propuesta a la que ha tenido acceso este periódico, las cerca de 20 hectáreas que ocupa la industria quedarían distribuidas de la siguiente forma: cinco para un parque comercial, cuatro para un parque de oficinas, otras cuatro para un parque de ocio, un área residencial de 2,5 hectáreas, donde se levantarían 500 viviendas y otras 4,5 hectáreas para dotaciones públicas, viales, instalaciones deportivas y educativas.
En lenguaje puramente urbanístico, el Ayuntamiento está dispuesto a ordenar la zona a través de un Plan de Reforma Interior (PRI); o una figura similar. Hasta ahora la alcaldesa ha mantenido que toda la operación se enmarcaría dentro de la revisión del Plan General, pero pocos pasos se han dado hasta ahora para avanzar en este documento.
Cemex debería negociar la venta del suelo para obtener la rentabilidad que le permitiera hacer frente al desmantelamiento de la planta, un proceso largo y costoso. La propuesta de construir un parque comercial en la zona no es nueva. Ya en 2006 la alcaldesa planteó la posibilidad de disponer de esta área y no termine en un plan urbanístico con miles de viviendas. Esto último no beneficiaría al municipio, en su opinión. "La barrera que forma la vía del tren causaría problemas igual que sucede en Villena", apuntaba entonces. Pensar en el soterramiento, tal y como planteaba el PSOE sigue siendo para el PP un utopía por el alto coste del proyecto. Este razonamiento se veía reforzado por el plan Rabasa que prevé levantar, a poco más de dos kilómetros, 15.000 viviendas. Toda una bolsa de clientes, que podría dirigirse a la zona oeste de San Vicente para hacer sus compras.
Además, la cementera se encuentra junto a la Villa Universitaria y pegada al desarrollo de los planes parciales del Castellet y Montoyos, con los que se plantea construir más de 1.500 viviendas. Por si fuera poco, a unos cuantos kilómetros también está previsto levantar un campo de golf y más de 600 viviendas en el polémico plan del Sabinar.