ANA VAQUER
U
na casa, propiedad de la familia del ex presidente de las Cortes Valencianas, Julio de España, bloquea el final de las obras del Camí del Mahonés, una vía de San Vicente del Raspeig que da acceso a las urbanizaciones más pobladas de la localidad como son Los Girasoles y Sol y Luz. La vivienda está pegada a la actual calzada por lo que la única solución para ensanchar el camino es derribar el inmueble. Otros vecinos con construcciones más alejadas han optado por ceder el suelo a cambio de una compensación económica. Así ha ocurrido en el tramo que ya está terminado, entre la calle Río Tajo y el Camí de la Sendera y el que está en obras, desde el Camí de Terol hasta la Avenida de Los Girasoles. Entre ambos se encuentra la casa de la familia del ex presidente de la Diputación y, precisamente este zona es la que va más retrasada. Sólo existe un proyecto.
Fuentes municipales han insistido en que las negociaciones para la cesión del suelo «están en marcha y van por buen camino». Pero todavía no se ha cerrado el acuerdo económico. El equipo de Gobierno que dirige la popular Luisa Pastor pretende ejecutar este tramo cuando terminen las obras que se están llevando a cabo actualmente. La fecha que barajan es de tres o cuatro meses. Sin embargo, nadie esconde que la compensación económica a los familiares de Julio De España es elevada «porque seguramente habrá que levantar una vivienda similar más alejada de la calzada». Y, de momento, se desconoce qué administración se hará cargo de pagarla.
El ahora senador popular, Julio De España indicó ayer que la familia está dispuesta a llegar a un acuerdo y que el Ayuntamiento se ha comprometido a realizar una oferta. Además añadió que la compensación puede no ser levantar de nuevo el inmueble «sino simplemente económica».
El presidente de la plataforma vecinal del Camí del Mahonés, Luis Germán Hernández, reiteró que «existe buena voluntad por parte de la familia» y reconoció que este tramo se ha dejado para el final «por las dificultades presupuestarias ya que no es lo mismo pagar un trozo de suelo que una casa». Con todo insiste en que «hay un compromiso de la alcaldesa de acabar las obras en este mandato y no se pueden dejar para el último año». Alrededor de 5.000 personas residen en estas urbanizaciones y utilizan esta vía para sus desplazamientos.