ANA VAQUER
E
l decreto del Ayuntamiento de San Vicente del Raspeig, en el que se limita el horario nocturno para barracas y racós, está provocando una cascada de quejas por parte de las primeras. En los últimos dos meses se han remitido escritos al Consistorio en el que se exponen los motivos de protesta. Entre otros, los barraquers se oponen a que el primer día de las fiestas de Hogueras, que se celebran tradicionalmente la tercera semana de julio, se tenga que apagar la música a las 2.00 de la madrugada cuando hasta ahora se daba margen hasta las 4.00. «Ese día celebramos la cena del socio y acabamos muy tarde. Si contratamos una orquesta para que comience a tocar después de la cena sólo actuará una hora y eso no nos resulta rentable», explica uno de los festeros perteneciente a una barraca que ha expresado su oposición a la medida.
El decreto municipal fue aprobado hace varios meses pero hasta que las barracas no se han reunido y han consensuado los escritos no se han producido las primeras protestas. La medida impone el cierre a las 2.00 de la madrugada el jueves, a las 4.30 el viernes, a las 5.00 el sábado y a la 1.00 el domingo. Miembros del colectivo festero de Hogueras consultados por este diario entienden que el domingo la fiesta no se puede prolongar demasiado. «Es un día en el que ponemos el punto y final y entendemos las razones de los vecinos que a la mañana siguiente tienen que trabajar», indican.
San Vicente no destina ninguno de las jornadas festivas asignadas a celebraciones locales para estas fiestas. Por ello, la actividad laboral continúa igual en el municipio durante las jornadas de jueves, viernes y sábado. Este hecho provoca que se tenga que compatibilizar la fiesta que disfrutan algunos con las tareas habituales que desarrollan otros.
Por su parte, el presidente de la Comisión Gestora de Hogueras, Israel Rubio, indicó que «a petición de las barracas y las hogueras vamos a intentar consensuar un horario que satisfaga a todos, con el Ayuntamiento». Para ello está previsto que se celebre a partir de la segunda quincena de enero una reunión con la concejal de Fiestas, Francisca Asensi, en la que se debata este asunto. Rubio insistió en que «la decisión la ha tomado el Ayuntamiento, no la gestora». Además avanzó que la intención es que «entiendan nuestro planteamiento». Con todo reconoció que «algún recorte tendrá que haber».