A. FERNÁNDEZ
El Ayuntamiento de Xixona y la Diputación de Alicante pagarán finalmente entre ambos 673.281 euros para reformar el campo de fútbol. Es decir, 360.000 euros más de lo previsto en un principio. O lo que es lo mismo, las obras se han encarecido en un 115 por ciento respecto a lo presupuestado en un inicio. El motivo, según detalló ayer la primera teniente de alcalde, María Teresa Carbonell, las «múltiples deficiencias» que había en el proyecto original, elaborado cuando gobernaban PP y PCIX.
En él, por ejemplo, se optó por dividir en tres los trabajos a realizar. Por un lado la alineación de la avenida Joan Fuster y la calle Antoni Galiana Moltó; por otro la instalación del césped artificial; y por otro la construcción de los vestuarios y la cantina, el desplazamiento del terreno de juego, y la construcción de un muro.
Los trabajos comenzaron en marzo de este año, pero después de las elecciones, el PSOE se topó «con obras a medias y con un proyecto que no recogía muchas cosas que sí había que contemplar», agregó Carbonell.
Césped artificial
Y para colmo, una de las primeras actuaciones que se acometió fue la de la instalación del césped artificial, cuando tendría que haber sido la última, según resaltó el alcalde, Ferran Verdú. El primer edil consideró además que las obras «nacieron mal desde un primer momento» y desveló que en el proyecto original «no estaba previsto desplazar las gradas y sí el campo de fútbol». En resumen, «una chapuza», tal y como sentenció Carbonell.
La edil, pese a todo, quiso agradecer la colaboración de la Diputación Provincial, que se ha comprometido a sufragar 260.000 euros más de lo que tenía previsto. «Mantuvimos conversaciones con la Diputación para los dos modificados -alineación de los dos viales y vestuarios- y nos ha dicho que contemos con ello», apuntó.