F. D. G.
El conseller de Educación, Alejandro Font De Mora, prefiere llamar a las aulas prefabricadas que anidan en los centros de enseñanza de la Comunidad con el término andaluz de «caracolas», frente al ya extendido de barracones. La razón que esgrime el conseller para decantarse por este eufemismo más inocuo obedece a las «condiciones de dignidad y cierto confort» que ofrecen estas soluciones temporales.
En el Instituto de Enseñanza Secundaria Luis García Berlanga de Sant Joan no piensan lo mismo. El curso 2007-2008 es el octavo ejercicio consecutivo en el que los alumnos de este centro recibirán parte de sus clases en barracones: ocho módulos que pueden albergar hasta 200 estudiantes en unas condiciones muy diferentes a las defendidas por el titular de Educación. Inestabilidad, peligro de caídas de las herramientas en las aulas de tecnología, aparatos de aire acondicionado y calefacción obsoletos, masificación..., las clases prefabricadas del García Berlanga están lejos de la dignidad preconizada por Font de Mora.
Mientras tanto, la Asociación de Padres y Madres de Alumnos (AMPA); no atisba una solución cercana . «No hay voluntad política para salir de este callejón sin salida. Ya no sabemos qué
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ampliación del centro, construcción de uno nuevo o reforma del antiguo IES Lloixa
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, la AMPA oficialmente no sabe absolutamente nada y el tiempo pasa. De momento, los 600 alumnos del instituto seguirán en un centro que tiene las dimensiones de un colegio. El paso previo de la dignidad prefabricada deriva en indignidad.