ALEJANDRO FERNÁNDEZ
E
l juzgado de San Vicente ha decidido archivar la denuncia que presentó el PSPV de Xixona contra la ex alcaldesa, la popular Rosa María Verdú, por instalar una cámara de seguridad en la planta en la que se encuentran las oficinas de los partidos políticos. El portavoz socialista en el Ayuntamiento y actual alcalde del municipio, Ferran Verdú, llevó a Rosa Verdú a los Tribunales en mayo de 2006 al considerar que el utilizaba el aparato para espiar a los grupos políticos de la oposición (Bloc y PSPV);. Por su parte, la ex primera edil y el líder del PCIX, Ramón Aznar
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ambos en el equipo de gobierno
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, replicaron que la cámara se había instalado por seguridad.
Ahí quedó la cosa. Hasta que ahora, el juez al fin se ha pronunciado. El magistrado que ha llevado el caso ha archivado la denuncia al considerar que no se ha producido ningún delito. Y las reacciones no se han hecho esperar. La ex alcaldesa cargó ayer con dureza contra el actual primer edil y le acusó de haber «dejado en ridículo al pueblo». Verdú aseguró que el pasado fin de semana estuvo en Tabernes y allí, al saber que ella era de Xixona, «el pueblo fue objeto de mofa», según relató.
La aún líder del PP en el municipio también reiteró que desde un primer momento ha estado «muy tranquila» porque «la denuncia carecía de fundamento». Y agregó: «Se ha hecho daño a todo un pueblo. Y yo me siento más ofendida como xixonenca que como alcaldesa que era». Verdú, por último, reiteró que ella «nunca» quiso espiar «a nadie» y consideró que el PSPV formuló la denuncia por puro «electoralismo».
Aznar, indignado
El líder del PCIX valoró de forma «muy positiva» la decisión del juez y aseguró estar «indignado» con el PSPV. «Se demuestra que el señor Ferran Verdú y el PSPV han estado mintiendo. Se ha limitado a denunciar y ha salir en Prensa, y al final parecía que nosotros éramos unos delincuentes». El ex dirigente independiente también se mostró «muy sorprendido» de que el alcalde no haya presentado un recurso al conocer el archivo de la denuncia.
Por su parte, Ferran Verdú justificó esta decisión de no recurrir asegurando que «el objetivo ya está cumplido». «Lo que nosotros queríamos era que se quitase la cámara o que, en su defecto, la gestionara la Policía Local y no un político. Y como eso ya lo hemos logrado, hemos optado por no presentar ningún recurso», explicó.