ANA VAQUER
L
as alegaciones contra la iniciativa del Ayuntamiento de San Vicente de limitar las alturas de los edificios de la Plaza de España torpedean de lleno la justificación del equipo de gobierno de querer mejorar el paisaje urbano de este entorno. Y lo hacen recordando que en esta zona existen ya edificios de gran envergadura, concretamente uno que tiene siete alturas.
Su disconformidad con la medida que estudia el Ayuntamiento, también se basa en que «no existe un estudio técnico adecuado que justifique la modificación planteada». Además recuerdan que la Avenida de la Libertad, que desemboca en la Plaza de España, rompe con la armonización pretendida porque también allí existen edificios de más de cinco alturas con lo que reducir ahora más los que figuran justo al lado, no mejoraría la imagen de la zona. Más bien todo lo contrario.
El Ayuntamiento planteó meses atrás reducir de tres a dos el número de alturas que hasta ahora permitía el Plan General para los edificios de esta zona. Ante esto, uno de los propietarios de viviendas en esta área señala en su alegación que, con ello, se restringue la viabilidad económica de edificación a corto plazo con lo que «puede dar lugar a una degración de ese referente urbano». Y es que la Plaza de España es el punto más tradicional de la población. Allí se encuentra la Casa Consistorial y la Iglesia de San Vicente Ferrer.
Para este propietario «no existen razones objetivas» para plantear esta limitación de alturas y pide que se dé marcha atrás para respetar los derechos consolidados de los afectados. Además, añade que rebajar de tres a dos las plantas en los futuros edificios de la Plaza de España no supone mejorar visualmente este entorno.