J. A. RICO
Las obras realizadas en la planta de basuras de El Campello ya están a pleno rendimiento desde hace unos días tras finalizar la fase de pruebas, a pesar de lo que los vecinos siguen denunciando que los malos olores persisten y no ha habido cambio alguno. Sin ir más lejos el pasado jueves los residentes afirman que volvieron a padecer hedores "insoportables", según explicaron fuentes de la Asociación Sector Norte. Desde la empresa que gestiona el complejo, Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), señalaron que ese día se produjo una incidencia puntual que impidió cerrar una de las puertas de una de las naves, lo cual pudo provocar los malos olores, siendo resuelta la avería al día siguiente.
FCC terminó a finales de enero las obras de implantación de los biofiltros en el complejo de Les Canyades, que han requerido de más de un mes en fase de pruebas hasta alcanzar un funcionamiento óptimo, según explicaron fuentes de la empresa.
La actuación realizada, a la que se comprometió la mercantil ante la Comisión de Seguimiento de la planta, consiste en un sistema de depuración del aire implantado en las naves de recepción, de selección-biometanización y de compostaje. Y lo que más llama la atención son sus enormes chimeneas. Las obras de mejora, iniciadas el pasado mes de octubre, han implantado tres biofiltros situados en esas tres naves, con sus respectivas chimeneas de doce metros de altura.
La implantación de estos biofiltros permite aspirar el aire de cada nave mediante ventiladores, cuya potencia se ha tenido que aumentar para funcionar de forma eficiente. De esta forma, el aire pasa por los biofiltros, un espacio herméticamente cerrado que contiene materia orgánica vegetal a unos niveles de humedad determinados, favoreciendo el desarrollo de unos microorganismos. Éstos son capaces de eliminar los compuestos orgánicos volátiles, causantes del mal olor. Una vez el aire es depurado, sale por las chimeneas donde se dispersa en altura, a unos 12 metros, para así disipar a una mayor altura las emisiones para limitar las molestias en caso de no haber podido eliminar por completo los malos olores.
Además, en el caso de los biofiltros de la nave de compostaje, se ha añadido un lavado ácido y un mayor nivel de humedad, ya que esta corriente de aire necesita una mayor depuración. Debido a la naturaleza del funcionamiento de los biofiltros, ha sido necesario un periodo de prueba y ajuste de los mismos, que ya se ha sobrepasado.
Por su parte los vecinos siguen concentrándose cada miércoles frente al Ayuntamiento para protestar por la situación que viven, y preparan más movilizaciones, ya que aseguran que las mejoras no han solucionado nada. Y también aguardan ahora la respuesta del Consistorio, que aseguró hace semanas que si las nuevas medidas puestas en marcha no funcionaban, pedirían a la Conselleria de Medio Ambiente acciones "más contundentes", que podrían incluir hasta la solicitud del cierre del complejo, algo que en cualquier caso se antoja muy complicado.
Por su parte el portavoz del PSOE Pepe Varó explicó ayer que "los malos olores siguen y por momentos son más intensos. Es necesario convocar la Comisión y que el Ayuntamiento y la Generalitat tomen todas las medidas legales posibles para que los vecinos puedan vivir en condiciones tras dos años ya de tortura. Hacen falta de una vez medidas contundentes".