C. R. FORNER
El Mercado municipal de San Vicente del Raspeig registró un descenso del 30% aproximadamente de clientela el pasado sábado, cuando se instalaron por primera vez los puestos de frutas y verduras en el mercadillo.
Uno de los vendedores de vegetales en el Mercado, Miguel Ángel Vicente, relató ayer que la competencia del mercadillo "se notó bastante, porque esto estuvo más flojo que un sábado normal". Él calcula que la afluencia de visitantes "bajó al menos un "30%".
Por su parte, el presidente de la asociación de comerciantes del Mercado, José Luis Irles, cifró la cantidad entre el 20 y el 30%, aunque confió en que la reapertura hoy del aparcamiento público del recinto municipal ayude a recuperar parte de la clientela.
Tres de los cuatro comerciantes de fruta del Mercado han tratado de atajar las pérdidas instalando algún puesto en el mercadillo. Uno es Miguel Ángel Vicente, pero recuerda que el Mercado municipal es de construcción relativamente reciente "y aún estamos hipotecados", por lo que la inversión el mercadillo les supone un problema económico adicional.
En todo caso, confía en que el próximo sábado se recuperen clientes en el Mercado "pues aquí ofrecemos productos de primera y otros como cerezas o ciruelas, mientras que en el mercadillo suelen ser de segunda y se venden más productos de temporada".
En cuanto a la ubicación del mercadillo, el presidente de la asociación apunta que "cualquier negocio que tengamos al lado es bueno", mientras que Vicente opina que "aunque aquella zona es muy buena porque hay más movimiento de clientes, también estaría bien que viniera aquí", es decir, al entorno del Mercado.
Mientras, el Ayuntamiento ha acabado las obras de mantenimiento del adoquinado entre Lillo Juan y Juan Ramón Jiménez, lo que permite reabrir este tramo y también el aparcamiento del Mercado. Ayer el Ayuntamiento comenzó la segunda fase de las obras en el adoquinado de Domínguez Margarit, desde el cruce con Juan Ramón Jiménez hasta Ancha de Castelar, así como desde Manuel de Falla hasta la avenida de la Libertad. Las obras cuentan con un plazo de ejecución de un mes, mientras que posteriormente la calle deberá "permanecer cerrada al tráfico alrededor de tres semanas para permitir el correcto fraguado del mortero", apuntó ayer el edil de Urbanismo, Rafael Lillo.
El acceso de vehículos al centro se seguirá realizando provisionalmente por Juan Ramón Jiménez y, al llegar a la altura de Domínguez Margarit, "se invertirá el sentido actual para darle salida por la calle de San José", indicó ayer el edil de Tráfico, José Vicente Alavé, a través de un comunicado.
Estas obras en el adoquinado se repiten cada cuatro o cinco años con el fin de garantizar la conservación de la calzada.