A.VAQUER
La apertura de una nueva zanja en la avenida Ancha de Castelar de San Vicente del Raspeig ha provocado la indignación de los vecinos que llevan meses soportando las obras que jalonan la principal arteria de la ciudad.
La construcción de un colector para la recogida de las aguas pluviales afectó a esta vía el pasado verano pero desde hace semanas las obras se habían centrado únicamente en la calle Villafranqueza. Sin embargo, como si de un búmeran se tratara, han vuelto a ocupar de nuevo Ancha de Castelar. Esta vez se trata de ampliar los captadores de las aguas pluviales, de los dos que hay en la actualidad a cuatro, para doblar la capacidad de absorción. Las repetidas trombas de agua que afectaron a la población el pasado mes de septiembre anegaron esta vía. El agua llegó a entrar en algunos bajos comerciales. A raíz de lo ocurrido técnicos del Ayuntamiento elaboraron informes en los que aconsejaban adoptar esta medida para evitar situaciones más graves que pudieran provocar inundaciones de mayor consideración. Cabe recordar que en las últimas tormentas se registraron más de 200 litros por metro cuadrado en algunos días. Según indicó ayer la alcaldesa, Luisa Pastor, "los colectores funcionaron en septiembre al 30% de su capacidad pero observamos la necesidad de abrir más regillas para que pudieran recibir más agua".
La Conselleria de Infraestructuras ha aceptado estas solicitudes y está procediendo a modificar el proyecto inicial. Además se está terminando la instalación del colector en el inicio de la calle Villafranqueza lo que ha obligado a cortar un carril en Ancha de Castelar para proceder al entronque de las tuberías.
Otra de las consecuencias del informe es la necesidad de colocar otra conexión entre la calle Blasco Ibáñez con Ancha de Castelar para canalizar las aguas pluviales en este punto. Está previsto que los trabajos se prolonguen durante unas dos semanas.
Otras actuaciones
Además de la reforma de los colectores, la principal avenida de San Vicente se está viendo afectada por las obras de penetración del tranvía en la ciudad. El TRAM llegará hasta el centro de salud II y por ello se están ejecutando las vías en este tramo. En este caso las obras afectan de lleno a la calle Alicante pero esta es la vía que conecta con Ancha de Castelar para acceder a la localidad con lo que los conductores se están viendo obligados a utilizar rutas alternativas para acceder a la zona norte de la población. La ronda oeste es una de las nuevas vías habilitadas para evitar el colapso del centro de la ciudad que entró en servicio el pasado verano.
Otra de las obras que está invadiendo parte de Ancha de Castelar es la reforma de la calle Cervantes que se encuentra en su última fase con la colocación de adoquinado. Esta actuación junto con la construcción de la nueva biblioteca infantil han desatado las protestas de vecinos y comerciantes.