REPORTAJE. LOS ARCABUCES TOMAN LAS CALLES
ANA VAQUER
L
os estandartes de la cruz sustituyeron ayer a los de la media luna para confirmar la victoria de las tropas cristianas en San Vicente. El ritual repetido año tras año volvió a cumplirse ante la mirada atenta de centenares de espectadores que se acercaron hasta el solar de la Inmaculada para presenciar la batalla final.
Los primeros en tomar posiciones sobre las 12.30 de la mañana fueron los cargos moros que estaban en posesión de la fortaleza. Poco después llegaron los cristianos y comenzó la embajada cuyo final precipitó la devolución del castillo a los cristianos. Los representantes de ambos bandos blandieron sus armas para dar mayor realismo a la batalla. Incluso los capitanes generales infantiles pusieron todo su empeño en teatralizar un espectáculo muy seguido por los vecinos desde las vallas que formaban un perímetro alrededor del solar.
Sobre la 13.30 horas, los arcabuceros -cerca de 500- preparon sus armas para entrar en el combate. La pólvora y el humo llenaron la Avenida de la Libertad. Con el ruido de los disparos finalizaron los actos oficiales. Una comida de hermandad en las kábilas puso el broche final a las fiestas.