J. A. M./P. C.
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a Guardia Civil ha detenido en Alicante a un ex agente financiero de Banesto como presunto autor de una estafa de casi un millón y medio de euros a clientes de la oficina que dirigía en la avenida Pintor Xavier Soler, según explicaron a este diario fuentes cercanas al caso. El detenido, que prestó declaración ayer por la tarde en el juzgado de guardia de Alicante y se decretó su ingreso en prisión eludible con una fianza de 10.000 euros, fue denunciado por Banesto. El pasado mes de noviembre fue despedido y dejó de trabajar como colaborador de la entidad, según confirmaron fuentes del banco. El financiero negó en el juzgado las acusaciones e insistió en que ningún cliente le ha denunciado y sólo ha sido el banco. Su abogado, Ezequiel Martínez, aseguró que la fianza se pagará hoy mismo.
Una investigación interna de Banesto fue la que puso al descubierto las presuntas irregularidades del director de una agencia financiera colaboradora, aunque el director de esta oficina asegura que le rescindieron el contrato al acusarle de hacerse pasar por director de una sucursal de Banesto, algo que negó en el juzgado. El financiero señaló que nunca se hizo pasar por director de banco y que los clientes conocían la diferencia que había entre su oficina y la entidad bancaria.
El montante del presunto fraude ronda el millón y medio de euros, aunque la investigación continúa abierta. El ex agente financiero supuestamente fue desviando a sus cuentas el dinero que le entregaban los clientes que contrataban fondos de inversión. Para ello, presuntamente falsificó firmas de clientes, según las fuentes consultadas.
El juzgado de guardia bloqueó ayer cuentas bancarias donde supuestamente podría estar el dinero objeto del presunto fraude.
Entre los clientes hay al menos dos afectados que depositaron 40.000 y 18.000 euros. El número total de clientes supuestamente afectados no ha trascendido, aunque el banco se ha comprometido a responder de las presuntas irregularidades cometidas por el ex agente financiero que despidieron el pasado mes de noviembre.
El financiero reconoció haber dispuesto de parte del dinero de estos fondos por la situación creada por el banco tras rescindirle el contrato. Pese a la cancelación, tenía la obligación de mantener la oficina abierta hasta el 31 de diciembre con todos sus empleados. Asimismo, tampoco el banco le pagó compensación alguna por la cancelación del contrato, según su versión. El acusado dijo que su intención era mantener abierto el negocio y trataba de recomponer la situación financiera, y achacó la denuncia al nerviosismo de la entidad porque la empresa siguió funcionando. Según declaró, su intención fue meter el dinero en los fondos que habían contratado los clientes.