REDACCIÓN
Una juez de Martorell (Barcelona); ha imputado a cinco guardias civiles y a un ex inspector jefe del Cuerpo Nacional de Policía, todos ellos de Cataluña, por su presunta relación con el robo de unos 400 kilos de cocaína en el Puerto de Barcelona en enero de 2005. Los imputados, dos de los cuales ingresaron ayer en prisión, pudieron haber facilitado el robo de la droga por parte de delincuentes comunes a cambio de grandes cantidades de dinero, según confirmaron a Europa Press fuentes judiciales. La droga robada forma parte de un alijo de 1.077 kilos de cocaína ocultos en cajas de gambas congeladas dentro de un contenedor dirigido a la provincia, donde la Guardia Civil arrestó en enero de 2005 a seis personas en Albatera y Alicante tras realizar una entrega controlada del resto de la droga, que fue sustituida por sal tras la autorización judicial.
Tras tres años de investigaciones y cuando el caso parecía paralizado, una sentencia en Francia y el testimonio de dos arrepentidos hicieron que la juez decretara hace dos semanas el secreto de sumario, que sigue vigente, según avanzó ayer la Cadena Ser.
En los últimos días, la juez ha citado a declarar a varios implicados y ayer declararon los guardias civiles. Al menos para dos de ellos decretó su ingreso en prisión.
Los afectados son un ex inspector jefe de la Unidad de Droga y Crimen Organizado (UDYCO); -que dejó el cuerpo voluntariamente hace más de dos años-, un subteniente de la Guardia Civil de la unidad antidrogas, cuatro agentes de la unidad de la Policía Judicial de la Comandancia de Barcelona y otro destinado al destacamento del Puerto.
Según la Fiscalía Anticorrupción y la juez de Instrucción número 3 de Martorell, los agentes colaboraron con una banda dirigida por los delincuentes Daniel R., alias "el Bolo", y Javier S., alias "Trapero". Ambos ya están en prisión por el mismo caso tras declarar ante la juez hace una semana.
Los agentes informaron a la banda sobre la presencia de un contenedor con 1.000 kilos de cocaína en el Puerto de Barcelona y les explicaron cómo tenían que actuar para no ser detenidos. Tras la venta de la droga, los agentes cobraban grandes sumas por sus servicios e invirtieron parte de este dinero en operaciones inmobiliarias que ahora están siendo investigadas. Se cree que el ex inspector cobraba de la banda para "facilitarles" información "reservada" sobre investigaciones policiales que les pudieran afectar. Este caso no es aislado, según las investigaciones, y los delincuentes pudieron haberse dedicado desde hacía años al robo de contenedores vigilados por la autoridad judicial.
El contenedor con 1.077 kilos de cocaína llegó a Barcelona el 22 de noviembre de 2004 y la agencia antidrogas de Estados Unidos, la DEA, alertó a las Fuerzas de Seguridad del Estado de la mercancía ilegal, por lo que se dispuso un operativo para detener a los destinatarios. El 23 de enero de 2005 la Guardia Civil detectó el robo, realizo la entrega controlada en la provincia y detuvo en julio de 2006 en Barcelona a 9 personas del grupo como autores del robo.