S. ESCRIBANO
U
na decena de pacientes esperaba ayer su ingreso en camas ubicadas en los pasillos del Hospital de San Juan y algunos llevaban allí desde primera hora de la mañana. Mientras, los enfermos que seguían llegando a urgencias por la tarde se encontraron con una sala de espera a rebosar de enfermos y con demoras de hasta cuatro horas para ser atendidos, como indicaron familiares y sanitarios. Los procesos cardiorrespiratorios típicos de la época y los traumatismos fueron las principales causas del repunte en la asistencia. Las plantas de ingreso estaban ocupadas, lo que impedía hospitalizar a quienes estaban a la espera, según las mismas fuentes.
La Unidad de Pendientes de Ingreso (UPI); superaba su capacidad para 15 personas y los enfermos además de estar hacinados en una sala debían compartir el mismo baño. El colapso era tal que hasta dos camas con enfermos adultos bloqueaban el pasillo de urgencias pediátricas. Los pacientes y familiares mostraron su indignación ante la situación y aseguraron estar esperando desde hacía horas para poder ser atendidos en una sala de espera con más de una treintena de personas.