J. HERNÁNDEZ
Los operarios de Geocisa, la empresa que se encarga de la restauración de la Cara del Moro del Castillo de Santa Bárbara, volvieron a descolgarse ayer por la pared de la fortaleza pese al fuerte viento reinante toda la jornada para continuar extendiendo las mallas metálicas necesarias para evitar desprendimientos durante la intervención. Los trabajadores empezaron con esta tarea el miércoles por la tarde, cuando colocaron en la roca los clavos para instalar el sistema de protección imprescindible para su propia seguridad y a continuación procedieron a desplegar las primeras redes, que un helicóptero depositó recogidas en fardos horas antes en el macho del Castillo, en la parte más elevada del Benacantil.
Esta tarea se prolongará durante tres o cuatro semanas, ya que tienen que "forrar" con mallas la Cara del Moro para evitar desprendimientos de arenillas y tierra, y sobre ellas se echarán unas redes de cable de acero para frenar eventuales caídas de roca de mayor envergadura. Una vez que esté toda enmallada se colocará el andamio y se procederá a la georestauración, mediante el sellado de fracturas y grietas, instalación de tornillos grandes y con la reconstrucción de las piedras que se puedan desprender. La "nariz" es la parte que está en peor estado.