CLARA R. FORNER
Las obras de georrestauración de la Cara del Moro dieron comienzo ayer con trabajos preliminares -colocación de tensores y piezas de seguridad- que permitirán proceder a partir de hoy a instalar la red que protegerá el Benacantil durante la reparación de las grietas. Un helicóptero trasladará al mediodía de hoy la malla hasta el macho del Castillo de Santa Bárbara, lo que obligará a cerrar el monumento durante el vuelo por razones de seguridad. La parte más elevada de la fortaleza permanecerá acotada los seis meses de obras.
Si la lluvia no lo impide, sobre las doce del mediodía un helicóptero comenzará a trasladar desde el aparcamiento para autobuses de la fortaleza hasta el macho del Castillo un compresor y los rollos de malla de acero con los que se recubrirá la Cara del Moro. El transporte se realizará por el aire debido a que los arcos de medio punto impiden subir estas piezas hasta la parte más elevada del monumento, según explicaron ayer en rueda de prensa el concejal de Cultura, Miguel Valor, el arquitecto Marius Beviá y Miguel Barranco, jefe de obras de Geocisa, que es la empresa que ejecutará los trabajos.
Un equipo de alpinistas empezó ayer a colocar los tensores y piezas de seguridad que permitirán comenzar a instalar hoy la red que debe proteger de posibles desprendimientos de la roca durante los trabajos. La actuación durará entre tres y cuatro semanas. A continuación se montará el andamio de 36 metros de altura por unos 27 de ancho que cubrirá la totalidad de la Cara del Moro, desde la base hasta la ceja, según los datos aportados ayer.
Este andamio, de unos 3.000 o 4.000 metros cúbicos, estará amarrado al monte desde varios puntos para darle rigidez y evitar que el viento lo mueva. Según explicaron, la estructura se plantará a tres niveles y habrá otros tantos montacargas. Su instalación se prolongará durante un mes o más, ya que la inclinación del Benacantil dificulta la tarea. Con él se podrá observar la verdadera envergadura de las grietas y la patología exacta para aplicar el mejor tratamiento posible. Beviá explicó que esta pieza estará protegida para que no puedan acceder terceras personas durante los fines de semana y que no se repitan escenas como la ocurrida recientemente, cuando unos desconocidos izaron la bandera pirata en lo alto de la fortaleza.
Además, está previsto instalar unas vallas de contención para que, en caso de desprendimientos de rocas, éstas lleguen abajo.
Una vez puesto el andamio, se iniciará la georrestauración mediante el sellado de fracturas, microcosidos o bulonado de las rocas, que consiste en la introducción de grandes tornillos. Estos trabajos llevarán de tres a cuatro meses, por lo que se prevé que la actuación en su conjunto se prolongue de cinco a seis meses.
Entre 20 y 30 personas participarán en esta operación, más complicada que la desarrollada en el Benacantil entre 1992 y 1993, según explicó Beviá, pues "aquí no podemos prescindir de ninguna roca y, si se cayera alguna, habría que recolocarla o reconstruirla".