PERE ROSTOLL
En poco menos de dos semanas, el PP ha pasado de defender la conducción del Ebro hasta la extenuación en todos los actos que la cúpula popular organizaba, a celebrar su primer gran acto de campaña en Alicante, la provincia de la Comunidad con mayor déficit hídrico, sin citar el ahora fatídico río. Y nada menos que los populares valencianos tenían ayer en escena a Ángel Acebes, el número dos de Mariano Rajoy, para tratar de atajar la crisis del agua que inunda al PPCV. Acebes tenía la misión de intentar cerrar el grifo y lo intentó. Se pasó el día, tanto por la mañana ante la cúpula regional del PP como por la tarde en el mitin de Alicante, garantizando que habrá "agua para todos" pero ni concretó cómo llegará ni citó expresamente, en línea con el programa electoral aprobado el pasado sábado, la conexión del Ebro.
Tanto ante la junta directiva del PP como en el acto público celebrado en un Colegio de Médicos abarrotado por más de un millar de personas, Acebes, en dos referencias muy parecidas, se ciñó en exclusiva al argumentario plasmado negro sobre blanco en la oferta electoral con la que concurre Rajoy a los comicios de marzo. Acebes habló de "solidaridad", de "agua para todos", de que Rajoy "no va a fallar" y, de acuerdo con el programa, de que un eventual gobierno de Mariano Rajoy ejecutará "todas las obras que haga falta" para optimizar el uso del agua. "Es muy sencillo. Después de cubrir las necesidades de cada cuenca, lo que sobre podrá ir a las cuencas deficitarias", apuntó Ángel Acebes.
Pero, eso sí, ni concreción alguna de cómo llegará el agua a Alicante; ni cuál es la alternativa que ahora defienden los populares; ni referencia a la situación acuciante de las cuencas del Júcar y el Segura, las dos que surten de recursos hídricos a las comarcas alicantinas; ni, sobre todo, alusiones al trasvase del Ebro. "Rajoy os traerá el agua como no han hecho los socialistas", insistió Acebes que, por la mañana en Valencia, a una pregunta directa sobre la conducción del Ebro pidió que "nadie quiera enredar, que nos crean". Durante la reunión de la junta directiva regional del PP, Acebes repitió el mismo discurso pero, sobre todo, trató de dar imagen de unidad y de respaldo a la figura de un Camps que, de forma evidente, ha perdido el pulso con Aragón en la pugna interna a cuenta de la confección del programa.
A Francisco Camps, durante su intervención en el mitin, se le notó, obviamente, más comedido que en otras ocasiones tras excluirse el trasvase del Ebro del programa electoral. "Sólo había que verle la cara", coincidieron varios dirigentes populares. En sólo dos semanas, el jefe del Consell, de hecho, ha pasado de asegurar en los pasillos de Fitur que la conducción figuraría "lógicamente" en el documento electoral del PP a tener que evitar reivindicar la conexión hídrica durante un acto en Alicante, algo que era norma habitual durante los últimos cuatro años. El presidente, de hecho, en el mitin, condujo el debate del agua a responsabilizar a los socialistas de la supresión de esta infraestructura hídrica.
Camps habló de un trasvase, como algo del pasado, del que Aznar puso la primera piedra hace cuatro años y que luego los socialistas "paralizaron". Punto. Incluso, el presidente habló del asunto, para quitarle aún más importancia, combinándolo en su argumentación con, dijo textualmente, la "desprogramación de las traviesas" del tren de alta velocidad. Luego, como Acebes, habló de que el PP traerá el agua a la provincia aunque tampoco fue capaz de detallar si llegará por tierra, mar o aire.
Pero el más ocurrente de los tres fue, sin duda, José Joaquín Ripoll, presidente del PP de Alicante. Cogió la vía de Camps: cargar contra los socialistas y tratar de esquivar la polémica en la medida de lo posible. Tras defender la "construcción y los campos de golf" apuntó contra el puño y la rosa: "El programa Agua -dijo de la propuesta socialista- consiste en coger 200 botellines, llenarlos en una desalinizadora y luego repartirlos en las playas". Pues eso.