A. T. / S. LL.
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a comunidad educativa de la provincia incide en la obligación de consensuar políticas para atajar el problema de la violencia en las aulas, después del presunto caso de la paliza recibida por una adolescente en Orihuela a manos de otras dos menores. Representantes de algunas de las principales organizaciones de padres y docentes apelaron ayer a trabajar en común, para el desarrollo de medidas que promuevan la convivencia, en lugar de dar preferencia a las sanciones. No obstante, recalcaron que la aparición puntual de conflictos siempre será "inevitable".
El presidente de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA); Gabriel Miró, Ramón López, recordó que "donde hay vida hay conflicto", pero que "hay que saber aprender de él". Por ello, reiteró la necesidad de "trabajar entre todos" coordinando esfuerzos para que, "viendo lo ocurrido", tratar de que "no se produzcan estos hechos".
Desde el sindicato mayoritario en la enseñanza en la Comunidad, STEPV, Manuel Serrano, miembro de su Secretariado en Alicante, reiteró que "hacen falta actuaciones concretas" desde la administración, en lugar de responder con la "burocracia" de las sanciones. Serrano aludió a la postura defendida por el STEPV acerca del fomento de la convivencia, con la exigencia expresa de retirada de acciones proyectadas por el Consell como la regulación de los deberes del profesorado. Por su parte, el secretario de Educación de CC OO en l'Alacantí, Alfonso Rodríguez, hizo hincapié en la "cultura de la prevención y la mediación". En este sentido, consideró urgente que "otros profesionales no docentes" implicados con el problema, como educadores y trabajadores sociales, intervengan también en el debate.
En Orihuela, el presidente de la agrupación local de Asociaciones de Padres del municipio, José Luis Muñoz, indicó no tener constancia del episodio violento ocurrido en la ciudad, pero puntualizó que estos conflictos "sólo pueden servirnos para ver en qué se falla e intentar mejorar". Por su parte, el concejal de Educación, Antonio Ortiz, aseguró desconocer cualquier caso de violencia escolar en el municipio.
El colegio Virgen de la Puerta está en el barrio del Rabaloche de Orihuela, caracterizado en algunas de sus zonas por la marginalidad. El centro cuenta con un importante número de niños procedentes de familias con pocos recursos e inmigrantes, lo que ha generado "algunos problemas" entre alumnos de etnias distintas, según la asociación de padres, aunque nunca hasta ahora graves.