VICTORIA BUENO
M
ás de cien educadores especiales de la provincia están sin trabajar desde que acabó el curso pasado porque todavía no se ha reunido la comisión de la dirección territorial de Educación que tiene que puntuar a estos profesionales por sus méritos e incorporarles a la bolsa laboral de su especialidad.
Mientras siguen faltando hasta medio centenar de educadores en los colegios de la Comunidad, también desde que empezó este curso, el doble de los profesionales necesarios para cubrir todos esos puestos está esperando entrar en la bolsa de trabajo para ser contratados, pero no hay personal administrativo suficiente en la dirección territorial de Alicante como para actualizar la bolsa de trabajo e incorporarles.
La situación no puede resultar más paradójica pese a las continuas demandas de padres y sindicatos de enseñanza ante la falta de educadores en los centros, además del tirón de orejas que la Sindicatura de Greuges da en su informe anual a los responsables políticos, a quienes lleva tres años sugiriendo que la falta de atención eficaz para los alumnos de educación especial implica un incumplimiento de la ley por el menoscabo de sus derechos fundamentales.
Mientras en las provincias de Valencia y Castellón las comisiones que renuevan la bolsa laboral para la sustitución de educadores cuando hay alguna baja sí funcionan -en Valencia para el mismo nivel de trabajadores de la especialidad disponen de hasta 8 administrativos en su dirección territorial-, la federación de enseñanza de CC OO denuncia que en Alicante está bloqueada desde julio del año pasado.
La orden de la Generalitat de 17 de enero de 2005 sobre el funcionamiento de estas bolsas -que se crearon precisamente para agilizar directamente desde las direcciones territoriales de Educación la sustitución de educadores de baja por enfermedad- fija que en los diez primeros días de cada mes la comisión de seguimiento de estas bolsas debe reunirse y actualizar el listado de profesionales incluidos.
En Alicante no se renueva desde hace siete meses, apenas acabado el curso pasado, con lo que a quienes se llama para ocupar una plaza de educador especial en los colegios suelen contar con menos méritos profesionales acumulados que los 108 que han trabajado los últimos años y a quienes no se ha dado la oportunidad de pertenecer este curso a la bolsa laboral.
También sucede, según aseguran desde CC OO, que los profesionales a quienes se contrata para cubrir alguna baja, al no haber ejercido con anterioridad este trabajo acaban renunciando al poco tiempo porque el puesto exige mucho más esfuerzo, sacrificio y dedicación personal de lo que habían imaginado porque se les contrata dependiendo laboralmente de la Conselleria de Administraciones Públicas y no de la de Educación. Se les adscribe a puestos de trabajo como a cualquier otro funcionario de la administración sin tener en cuenta que con quienes tienen que tratar a diario son niños y, además, con unas necesidades educativas muy especiales que es lo que exige cualidades profesionales muy concretas.