REDACCIÓN
L
as dificultades del PP para encontrar una formulación sobre el trasvase del Ebro en el programa electoral que contente a sus organizaciones de la Comunidad Valenciana y Aragón volvieron a centrar ayer buena parte de la agenda de la precampaña. Mientras el secretario general del PP, Ángel Acebes, citaba a dirigentes de ambas comunidades para intentar en vano cerrar un acuerdo antes del sábado -fecha prevista para la aprobación del programa-, portavoces de ambos partidos en todas las regiones afectadas se enfrentaban en un cruce de declaraciones en el que también entraron formaciones nacionalistas como CiU, que habló de una "guerra entre comunidades" si prospera la transferencia hídrica. En líneas generales, los populares dejaron entrever que la mención expresa al trasvase del Ebro no es necesario que se incluya en el programa para que se pueda cumplir el Plan Hidrológico Nacional (PHN); y que las cuencas excedentarias aporten agua a las deficitarias. Al mismo tiempo, recordaron que el PHN contemplaba como primera actuación la dotación de infraestructuras en esas cuencas cedentes. Por su parte, los socialistas, tanto de la Comunidad Valenciana como de Aragón, intentaron hurgar en el conflicto de los populares para calificar de "engañosa" y "antigua" su postura. La polémica también se ha reabierto en los diferentes territorios afectados y ha obligado a intervenir a todos los partidos del Arco Mediterráneo, desde Andalucía a Cataluña, y también a Castilla-La Mancha, donde se ha vinculado el futuro del Ebro al de la conducción Tajo-Segura. En cuanto al frente parlamentario, en Aragón, los regionalistas presentarán mociones contra la transferencia en todas las instituciones de los gobiernos autonómico y central, en tanto que el PP de la Comunidad llevará a las Cortes Valencianas una propuesta para que el parlamento exija al próximo Gobierno central la ejecución de la polémica obra. Finalmente, el Gobierno también terció por boca de la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, para destacar que la producción de agua desalinizada para toda el área mediterránea requiere menos consumo energético que la conducción del Ebro.
El debate del agua y los trasvases compartió ayer protagonismo político con la desaceleración económica. Después del plante del PP aragonés y antes de la reunión sin acuerdo con Acebes, el primero en intervenir fue el portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, que no quiso mojarse sobre cómo quedará plasmada la política trasvasista de los populares en su programa. Preguntado en Radio Nacional por si el PP llevará entre sus compromisos el proyecto para el trasvase del Ebro, el número cuatro en la lista por Madrid al Congreso respondió que no debía adelantar la "literalidad" del programa que será presentado oficialmente el próximo sábado, aunque añadió que, si gana las elecciones, le "tocará" ponerse "manos a la obra para conseguir niveles consenso y de solidaridad en toda España" en esta materia. Zaplana recordó que el PHN era "algo más que los trasvases" ya que contemplaba obras de infraestructura "que permitieran la solidaridad en todo el territorio nacional, empezando por los lugares, como Aragón, donde efectivamente lo necesitaban". El portavoz del PP indicó que el PHN "era una buena respuesta"para aprovechar de forma solidaria los recursos hídricos y recordó que fue votado por "ilustres socialistas" como José Bono y Juan Carlos Rodríguez Ibarra.
En el ámbito de la Comunidad Valenciana, el portavoz popular en las Cortes y cabeza de cartel por Valencia, Esteban González Pons, remarcó que el PHN, "que fue obra del PP, forma parte del patrimonio ideológico del PP", y acusó a los socialistas de presentar por la provincia de Valencia como cabeza de lista a María Teresa Fernández de la Vega, "la persona que firmó la derogación del trasvase del Ebro", motivo por el que, dijo, "necesitan encontrar el pecado en casa ajena para justificar lo que tienen en la propia", en alusión a las críticas socialistas al PP por sus problemas para encajar los trasvases en su programa. "¿Alguien piensa que el PP de la Comunidad Valenciana no defiende el trasvase del Ebro; alguien piensa que nosotros hemos renunciado a que el agua que sobra se reparta entre aquellos que les falta"?, se preguntó Pons en respuesta a la posibilidad de que el programa popular incluya una referencia expresa al trasvase del Ebro. Interrogado por la postura del PP de Aragón, destacó: "No estoy convencido de ninguna palabra que pondrá en el programa del PP porque no lo he visto" y añadió que con esa pregunta se le pedía "un ejercicio de adivinación". Asimismo, recordó que dentro de 15 días defenderá en las Cortes Valencianas una proposición no de ley que fijará las exigencias al próximo Gobierno central por parte del Parlamento Valenciano, entre las que figura el trasvase.
Las dudas y la falta de concreción de los populares fueron aprovechadas por los socialistas, que se lanzaron en tromba para intentar desactivar una de las grandes bazas electorales del PP como ha sido desde hace años la demanda de agua. Así, el presidente de la Gestora del PSPV y portavoz del PSOE en el Senado, Joan Lerma, criticó la política "de trasvases" del PP por ser "anticuada" y "engañosa" ya que, a su juicio, "no van a hacer nada", y "ponga lo que ponga" en su programa electoral "no les va a funcionar porque enfrenta a las comunidades autónomas" y representa una política "anticuada e imposible de realizar". Por su parte, la vicepresidenta de la Gestora y número dos de la lista por Alicante, Leire Pajín, señaló tras una visita preelectoral al Mercado Central de Alicante que el PP lleva "ocho años dividiendo a los ciudadanos con algunas propuestas que hoy mismo [por ayer] reconocen que no van a llevar en su programa electoral", por lo que recalcó que "no tiene alternativa para el agua y el trasvase del Ebro nunca se hará porque no hay consenso ni siguiera dentro del PP".
Fuera de la Comunidad Valenciana, el presidente aragonés, el socialista Marcelino Iglesias, también intentó hurgar en las diferencias de los populares y pidió "a todos los candidatos que se posicionen en contra" del proyecto del trasvase del Ebro. Además, señaló que no exigirá al líder popular de su comunidad, Gustavo Alcalde, que dimita, si finalmente el PP incluye en su programa esta actuación. Lo que sí le pedirá es que "haga el máximo esfuerzo para que no aparezca el trasvase, lo llamen como lo llamen". También en esa comunidad, los regionalistas del PAR anunciaron la inminente presentación de mociones en todas las instituciones de gobierno autonómico y central en defensa del denominado "Compromiso por Aragón", un manifiesto electoral cuyo primer punto es el rechazo rotundo al trasvase.
Mientras, en Cataluña se volvió a hablar de "guerra del agua". El cabeza de lista de CiU al Congreso por Barcelona, Josep Antoni Duran Lleida, rechazó tajantemente cualquier propuesta de trasvase del Ebro, porque, a su juicio, reabriría una "guerra" entre comunidades autónomas como ocurrió en la etapa de gobierno del PP. "No apostaremos por el trasvase del Ebro", sentenció Duran para invitar a continuación a "pasearse" por las comarcas del Ebro para pulsar la reacción que provocaría un posible trasvase de este río. Por su parte, el PP catalán se mostró partidario de trasvasar recursos sobrantes desde el Ebro siempre y cuando se garantice previamente la preservación del delta del río.
Era inevitable que tanto debate sobre el trasvase del Ebro acabara salpicando al del Tajo y obligara a los populares de Castilla-La Mancha a pronunciarse. La directora de campaña del PP en esa Comunidad, María Luisa Soriano, defendió que el fin de la conducción Tajo-Segura que contempla el Estatuto de Castilla-La Mancha es "perfectamente compatible con la política trasvasista y PHN que plantea su partido, "porque tiene prioridad la cuenca cedente".
En las otras dos comunidades afectadas también hubo intervenciones encontradas. El portavoz económico del PP en el Congreso y candidato por Murcia, Vicente Martínez Pujalte, recordó que el programa que ha elaborado el PP andaluz para las elecciones autonómicas incluye la recuperación del trasvase del Ebro, y garantizó que su partido será "coherente con lo que ha hecho" de cara a su oferta programática. Por su parte, el secretario de los socialistas murcianos, Pedro Saura, afirmó que si el presidente de esa Comunidad, Ramón Luis Valcárcel, "fuese coherente, lo que tendría que hacer sería irse a la calle Génova de Madrid, instalar una tienda de campaña frente a la sede del PP, y no volver a Murcia antes de haber logrado que Rajoy y Pizarro incluyan en el programa electoral de su partido el trasvase del Ebro".