C. R. F.
Un edificio que en teoría está protegido y reservado para usos tan importantes como la Casa del Mediterráneo, sin embargo en la actualidad se está convirtiendo en un basurero cada día más cochambroso.
En el mes de mayo del pasado año, poco antes de las elecciones municipales y autonómicas, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció que Alicante había sido designada para albergar la Casa del Mediterráneo, con sede en este edificio histórico, junto al mar.
La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, apuntaba además que la Estación de Benalúa -también conocida como Estación de Murcia- compatibilizaría el uso de Casa del Mediterráneo con la actividad ferroviaria de cercanías. La titular de Fomento comunicó que el inmueble ya había sido cedido al Ministerio de Asuntos Exteriores.
Nueve meses después, el edificio se encuentra cada día más decrépito y todavía no se ha hecho público proyecto alguno para rehabilitarlo. Nada se sabe sobre cómo será, quién trabajará allí o qué actividad se desarrollará en esa Casa del Mediterráneo homóloga a la Casa de América o a la de Asia, ubicadas en Madrid y Barcelona, respectivamente.
Fuentes del Adif explicaron ayer que actualmente se sigue redactando el proyecto ferroviario para la zona, donde se definirá si la nueva estación provisional de cercanías se ubicará en el edificio histórico, si se construirá uno nuevo en la misma parcela, dada su amplia extensión, o cómo será el trazado de las vías.