P. ROSTOLL
E
l pulso entre el PP de Aragón y el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, a cuenta de la exclusión del trasvase del Ebro del programa electoral de los populares crece por momentos. A apenas cuatro días de que la formación apruebe el borrador definitivo de la oferta con la que concurrirá a los comicios de marzo, no hay todavía un acuerdo sobre si habrá una alusión explícita en el documento a la conducción hídrica. La posición de Camps es inflexible, apuntaron desde el entorno del presidente: quiere que esté en el programa. Aragón tampoco se mueve pero en dirección opuesta. Y mientras se incrementa la tensión en las filas populares, el candidato del PP por Alicante, Federico Trillo, trató ayer de esquivar la polémica y admitió no saber -"vamos a ver cómo queda", subrayó en referencia al trasvase- cómo se acabará redactando finalmente el documento programático del PP.
De hecho, Trillo, durante la foto de familia de los candidatos populares al Congreso y el Senado, se limitó a reproducir la tesis esgrimida en estas últimas semanas por los candidatos del Partido Popular para intentar evitar la disputa en plena precampaña. Es decir, en su oferta electoral, los populares reconocerán el derecho a los trasvases, de forma genérica, entre cuencas excedentarias y deficitarias con el "principio de solidaridad". "Esa es la filosofía del PP sobre este tema", dijo el "número uno" de los populares. Eso es, de hecho, lo que aparece en el avance del programa electoral que la formación que lidera Mariano Rajoy aprobó antes de las fiestas de Navidad.
Ese es un argumento que, según Trillo, garantiza que "hoy por hoy" el trasvase del Ebro está recogido en la propuesta popular. Sin embargo, en todo caso, a renglón seguido, el candidato del PP por Alicante admitió que habrá que esperar al próximo sábado, cuando está previsto que se presente en Madrid el programa electoral del PP, para "ver cómo queda". Las dudas les entran ahora a los populares después de que tanto Rajoy como el propio presidente Camps se hayan pasado cuatro años reivindicando día sí día tambiénla conducción hídrica hasta el punto de convertirse en uno de los cuatro ejes -junto a las infraestructuras, la inseguridad y la financiación- de la campaña electoral del PP de la Comunidad tanto de las autonómicas como para la cita del próximo 9-M.
Mientras en 2004 los populares -con Aznar poniendo primeras piedras del trasvase del Ebro en plena precampaña para captar votos- tuvieron pocos problemas para incluir una referencia explícita a los proyectos de inversión incluidos en el PHN, como se puede apreciar en las frases anexas extraídas literalmente del programa electoral con el que el PP concurrió a los comicios de hace cuatro años. Ahora, sin embargo, la bronca interna en las filas populares impide ser tan explícito. La organización de la formación de la gaviota en Aragón ha puesto toda la carne en el asador para evitar que el trasvase del Ebro aparezca en el programa sabedora, obviamente, de que si la infrestructura figura en la oferta electoral del PP es un salvoconducto directo hacia la derrota frente al PSOE en esa circunscripción.
Tanto es así que el comité de dirección del PP de Aragón, en su reunión de ayer, volvió a rechazar la conducción hídrica del Ebro a la Comunidad e instó a su presidente, Gustavo Alcalde, -que ha amenazado con dimitir en plena precampaña si Rajoy cede a las presiones de Camps- a mantener las conversaciones que sean necesarias para que el programa electoral no incluya el trasvase del Ebro. "Entendemos que hay que hablar en el momento justo. Hasta ahora sólo ha habido rumores", insistió Ricardo Canals, secretario del PP de Aragón, quien mostró su deseo es que el programa electoral incluya un "gran pacto nacional" del agua, en la línea apuntada el viernes por el secretario de Comunicación del PP, Gabriel Elorriaga para "buscar un texto consensuado y respetuosos". "Nosotros hemos hecho muchas veces pedagogía pero unos hablan más y otros hablamos menos y trabajamos más", dijo en un claro reproche al presidente Francisco Camps que, por otra parte, no ha cedido ni un ápice en su postura sobre este asunto.
Arenas y Valcárcel, a escena
Desde la cúpula regional, en medio de la presión de Aragón y también del PP de Castilla-La Mancha -que ha visto ahora la oportunidad de introducir el debate sobre del Tajo-Segura- para exigir la preferencia de las cuencas cedentes en el reparto del agua, dejaron claro que la posición de Camps, la misma que tratará de hacer valer para la elaboración del programa y que comparte con Valcárcel y Javier Arenas, es similar a la que ya esgrimió en Fitur: el trasvase del Ebro tiene que estar en el programa. En la cúpula regional no tienen dudas de que ganarán la partida. En la provincial del PP sí. Entre los populares alicantinos, aunque no se descarta nada hay una sensación extendida de que, en último extremo, Rajoy no entrará en conflictos, a menos de un mes de la cita con las urnas en la que se juega su futuro político, y esquivará la polémica con una redacción genérica sin alusión expresa a la conducción. Sería, obviamente, un serio revés para el peso de Camps como barón territorial del Partido Popular.
Acebes, el 12 y Rajoy, el día 28
En este escenario de tensión en el PP por el conflicto del agua, se presentará en Alicante Ángel Acebes, que protagonizará un mitin el día 12. Para el 28, queda la visita de Mariano Rajoy, como avanzó este periódico. Estará una mañana de camino a un mitin en Murcia. Los populares le organizarán una visita a Alicante, quizá al Mercado, y luego un acto sectorial con el sector turístico, según el comité electoral reunido ayer, por vez primera, con Trillo.
Pizarro defiende el pacto del agua y el Estatuto de Aragón
El "número dos" del PP por Madrid, Manuel Pizarro, defendió ayer, en declaraciones a la Ser, la inclusión en el programa electoral de un pacto del agua y garantizó que se cumplirá el Estatuto de Aragón. Sin citar el trasvase del Ebro ni su inclusión en el documento electoral, Pizarro, natural de Teruel, aseguró comparó Aragón con "Egipto" y admitió una fuerte sequía en Cataluña. En esa situación, Pizarro, que culpó a los catalanes de la paralización del proyecto, apostó por cubrir, primero, "las necesidades actuales y futuras de los aragones" y, a partir de ahí habló de que "el agua sobrante se utilice donde proceda", sin hacer referencia al trasvase.