BELÉN GARCÍA
L
os trabajadores de Terra Mítica, a través del sindicato Comisiones Obreras, exigieron ayer más participación a la empresa ante los apuros económicos por los que vuelve a atravesar 18 meses después de levantar la suspensión de pagos. Como avanzó este diario, el parque ha acordado con el constructor Enrique Ortiz, comprador de los terrenos que puso en venta el complejo para salvar su crisis, tener acceso al dinero de la adquisición, que estaba bloqueado hasta 2011. La empresa ha tenido que recurrir a estos fondos para poder pagar las nóminas de enero a los 200 empleados de mantenimiento y oficinas que ahora trabajan en el recinto hasta que abra sus puertas al público en Semana Santa. Sin embargo, cobrarán una semana más tarde.
Tras este nuevo capítulo, los trabajadores ven con preocupación la situación financiera de Terra Mítica que "crea malas expectativas de futuro", según el portavoz de CC OO, Vicente Alcaraz, quien recalcó que "la empresa no puede hacer las cosas al margen de los trabajadores". Alcaraz indicó que los empleados del parque -más de 1.000 en temporada alta-, "no pueden quedar excluidos, sobre todo cuando la cosa va mal, queremos participar, incluso dar alternativas de solución porque dos ojos ven más que uno".
"La empresa no puede esconderse de los trabajadores", añadió el sindicalista que recordó que el convenio colectivo sigue sin cerrar pese a que caducó hace dos años. Los sindicatos reiniciarán la negociación cuando abra el parque y se muestran recelosos ya que "la empresa siempre ha estado cerrada a nuestra participación" y se presenta difícil mejorar las condiciones laborales en estas circunstancias. Entre las principales quejas, el exceso de horas en verano, "hacen más de 250 horas en julio y agosto" y la pérdida de calidad del empleo, "porque al ser una plantilla en su mayoría de fijos discontinuos en cuanto el trabajador puede, se marcha", añadió Alcaraz.
La temporada 2008 comenzará el próximo 13 de marzo, y aunque la dirección del parque temático aseguró ayer que espera mantener "su línea de crecimiento en visitantes e ingresos", este último apuro financiero vuelve a generar desconfianza en el capital humano del complejo que achaca los apuros a la gestión.