F. J. BENITO.
L
a desaceleración económica que sufre España y la revalorización del euro sobre la libra esterlina -la divisa británica ha perdido un 15% de su valor frente a la moneda de la UE- ha cambiado drásticamente el escenario de los hoteles de la Costa Blanca a la hora de comercializar sus camas, ya que no podrán subir los precios por encima del IPC si quieren asegurarse la ocupación de 2009.
Los hoteleros alicantinos han comenzado a negociar los contratos que regirán a partir del 1 de noviembre para la temporada 2008-2009 y se han encontrado, de golpe, con la exigencia de los mayoristas a firmar los mismos precios que se pactaron para este año, lo que ha vuelto a desatar la alarma en un sector que se resigna a tener que incrementar sus precio por debajo del IPC. A estos se añade que los costes de producción se han incrementado entre un ocho y un diez por ciento de media desde el 1 de enero, por lo que el panorama no es nada positivo, según apuntaron ayer fuentes de la patronal hotelera. Las negativas perspectivas fueron confirmadas, además, por el presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos, Juan Moles, quien citó a Benidorm como ejemplo del municipio donde más hoteles tendrán que congelar tarifas.
La situación económica no es la misma que hace seis o siete meses, el litro de queroseno -combustible que utilizan los aviones- ha pasado de 0,56 a 0,82 euros y la libra ha perdido un 15% de su valor frente al euro. Tres claves que explican la reacción de los tour operadores que envían 1,5 millones de turistas británicos a la provincia de Alicante y que exigen, de nuevo, una congelación de los precios. Una coyuntura a la que se une el que la ocupación turística de la primera quincena de enero se ha situado ligeramente por debajo de la de enero de 2007, encendiendo así todas las alarmas en un sector donde cualquier variación de los precios a la baja resulta letal, debido a que los costes están ajustados al máximo a la ocupación de las plazas. "Hace cinco meses brindábamos porque habíamos logrado subidas espectaculares para este verano y la alegría nos ha durado eso, cinco meses. De momento el turismo extranjero parece que está asegurado, al menos este año, pero los españoles, que tan bien funcionaron en 2007, son una incógnita porque reservan muy tarde. Habrá que ver como están las cosas en Fitur", subrayó ayer José María Caballé, presidente de la cadena Servigroup.
La Costa Blanca recibió unos cuatro millones de turistas extranjeros en 2007, una cifra ligeramente inferior a la de 2006 pero que se compensó en los hoteles con el aumento de los cupos de turistas españoles, "desviados" por la crisis de las hipotecas. La situación económica, lejos de mejorar, ha empeorado tanto en Gran Bretaña como en España por lo que los resultados del año que se inicia son una incógnita.