PERE ROSTOLL
E
l ministro Bernat Soria hizo ayer balance en Alicante de sus ocho meses en el Gobierno de Zapatero poniendo sobre la mesa las deficiencias del sistema sanitario valenciano, el peor del Estado según las estadísticas que se manejan en Madrid elaboradas por las plataformas que defienden la sanidad pública. Soria, "número uno" de los socialistas por la provincia para las elecciones del 9-M, denunció que el Consell de Francisco Camps desvía a otros destindos fondos que debían dedicarse a mejorar los servicios sanitarios. La Comunidad, per cápita, invierte un 50% menos que las autonomías estatales que están a la cabeza en la inversión por habitante.
El origen del problema, en opinión del ministro Soria, está en una ley de financiación elaborada por el PP en el año 2001 que "cuando ellos gobernaban era magnífica y ahora al parecer es muy mala". El Gobierno de Camps, como se recordará, ha hecho de la financiación sanitaria uno de los caballos de batalla de su reivindicación permanente frente a Madrid. "Para el PP, y en función de quién esté en el gobierno, la boca amplia del embudo es para unos y la estrecha para otros", ironizó Soria durante un encuentro con periodistas celebrado en la Subdelegación del Gobierno antes de considerar, en todo caso, que el modelo de financiación es "muy mejorable".
Los socialistas han iniciado un proceso de análisis para modificar la legislación aprobada en su día por el PP. Mientras se revisa, el Gobierno central, al margen de las transferencias económicas ordinarias, ha optado por remitir "unos anticipos" destinados a financiar la Sanidad. "Espero que se destinen para eso", subrayó Bernat Soria que, durante su intervención, puso en cuestión abiertamente que el Ejecutivo de Francisco Camps gaste todos los fondos que recibe para mejorar el servicio valenciano de salud en ese objetivo.
De hecho, Soria, con datos en la mano, constató que la Comunidad, con una inversión de 1.100 euros anuales por ciudadano, "es la autonomía que menos dinero dedica a la sanidad". Como contraste, Extremadura, por ejemplo, está en los 1.625 per cápita, un 50% más. "Y eso quiere decir que el dinero lo destinan a otras cosas", añadió el ministro de Sanidad. Según cifras aportadas por Soria durante el encuentro, el Gobierno central destina entre 6.000 y 7.000 millones de euros al año en concepto de transferencia ordinaria junto a otros 1.200 millones de euros más por vía de anticipo. A eso hay que sumar otros 190 millones, unos 30.000 euros de las antiguas pesetas, en los dos últimos años, correspondientes a la facturación de consultas sanitarias a residentes extranjeros.
"Hemos transferido dinero, pero parece ser que no se gasta en sanidad y sí en otras cosas, pues no hemos visto ni más hospitales ni más centros de salud", expuso Bernat Soria que mostró su preocupación por el hecho de que "la Comunidad salga siempre en el último lugar en materia de sanidad". Con el fin de alcanzar una cohesión de asistencia en el conjunto de las comunidades autónomas, el ministro de Sanidad anunció una revisión de la denominada "cartera de servicios", una lista de atenciones mínimas que toda autonomía, en su inmensa mayoría con las competencias sanitarias transferidas, debe ofrecer. Las últimas revisiones se realizaron en 1995 y 2006, bajo mandato socialista, lo que indica, según manifestó Soria, que "durante ocho años el PP no hizo nada" para dar cohesión a la atención sanitaria.
El ministro tildó de "discutibles" algunos de los argumentos que utiliza el Gobierno valenciano para reclamar más dinero al Estado por la atención sanitaria que reciben los turistas. "No se puede dificultar la movilidad porque la atención sanitaria es un derecho y además la Comunidad ya ingresa cantidades que gastan esos turistas", cuestionó el ministro de Sanidad.