J. E. MUNERA
L
a ciudad de Alicante se apuntará a finales de febrero a la última generación en el tratamiento de basuras con la planta que está prácticamente finalizada en Fontcalent después de dos años y medio de obras y 17 millones de euros de inversión. Mediante el empleo de la maquinaria más novedosa, la nueva planta explota el sistema de aprovechamiento integral de los residuos para producir energía verde -biogás- equivalente al consumo de unas 5.600 personas o 1.430 hogares al año. Con una capacidad de tratamiento de unas 180.000 toneladas de basura anuales -las que genera la ciudad-, el 60% de esa cantidad podrá reciclarse como plásticos, aluminio, papel cartón y chatarra férrida, mientras que una buena parte de la materia orgánica restante se destinará a la producción de energía eléctrica y calorífica. "Alicante dará un importante salto de calidad en la eliminación y reutilización de sus residuos para situarse a la vanguardia de Europa en el respeto al medio ambiente", destacó Andrés Llorens, concejal de Servicios y Mantenimiento. "Los residuos no son sólo eso, sino materia prima que hay que revalorizar", añadió.
Tras un breve parón de las obras en marzo pasado para hacer frente a un aumento de los costes, la nueva planta está prácticamente finalizada y en los últimos días ya se han llevado a cabo las primeras pruebas en vacío. En el plazo de un mes llegarán los primeros camiones cargados de residuos y se pondrá en marcha la cadena completa, que consta de tres fases tras la recepción de la basura: elaboración de compost o abono orgánico para uso agrícola, la recuperación de subproductos mediante recogida selectiva de plásticos, vidrio, aluminio y papel cartón y, en tercer lugar, la producción de biogás -en la línea de metanización y el vertedero-, que generará energía eléctrica para su venta a Iberdrola. "El objetivo a largo plazo", explicó Llorens, "es alcanzar un "nivel cero" de residuos a través de la reconversión del material en compost, energía y material reutilizable".
En la primera fase se calcula la producción de unas 50.000 toneladas al año de abono de gran calidad para aplicación agrícola -sobre todo en el cultivo de tomate y vid- a partir de la materia orgánica, principal contenido de los residuos de la ciudad. En la fase de tratamiento y triaje, la planta cuenta con dos líneas para la recuperación de subproductos valorizables que completan el sistema de recogida selectiva del municipio. Las previsiones de recuperación se cuantifican en 400 toneladas al año de plástico film, 530 de aluminio -brik y latas-, 1.200 de chatarra férrida, 800 de PVC y 2.100 toneladas de papel cartón.
La nueva planta presta especial atención a su integración paisajística sin grandes movimientos de tierras y con amplas zonas verdes en todos los espacios. También contará con un aula medioambiental y un centro de interpretación, y firmará un convenio de investigación con la Universidad de Alicante. Las instalaciones disponen asimismo de la última tecnología para la reducción de olores.