J. A. GIMÉNEZ
U
n juez de Alicante ha absuelto de un delito de atentado y una falta de lesiones a un hombre que presuntamente fue confudido con un "gorrilla" en el aparcamiento de la playa del Postiguet por parte de un agente de la Policía Local que resultó contusionado en el transcurso del forcejeo que ambos mantuvieron. Los hechos ocurrieron en torno a las siete de la tarde del 28 de julio del pasado año, cuando el acusado, J.J.S.M., se encontraba junto a su novia en el aparcamiento de la céntrica playa alicantina.
El hombre, que entonces trabajaba en una empresa de seguridad subcontratada para vigilar las obras de la nueva terminal del aeropuerto de El Altet, esperaba la llegada de su jefe apoyado en un vehículo y charlando con un aparcacoches habitual de la zona, "al que conocía porque es del mismo pueblo de mi padre y de vez en cuando yo le daba 15 o 20 euros". Siempre según su versión, en ese momento llegó un policía que comenzó a insultarle y a decirle que no podía estar allí.
Al disponerse el agente a engrilletarle, se produjo un forcejeo a consecuencia del cual el acusado sufrió una herida inciso-contusa en la cabeza que precisó sutura, mientras que el agente tuvo una contusión en un dedo de la mano derecha.
A raíz del eco mediático que tuvo esta supuesta agresión al policía, el hombre fue despedido fulminantemente de la empresa donde trabajaba, según explicó ayer a este diario.
Tras el juicio, que se celebró los días 13 y 23 de agosto de 2007 y en el que el fiscal le pedía la pena de un año y medio de prisión por el delito, y un mes de multa con cuota diaria de seis euros por la falta, el acusado, que afirma ser hijo, hermano y sobrino de Guardia Civil, asegura que tuvo que marcharse de Alicante al haber perdido su trabajo y al sentirse "perseguido" por la Policía Local, a la que "tengo denunciada por llevar armas que no son reglamentarias".
La sentencia, contra la que no se presentó recurso y a la que ha tenido acceso este diario, absuelve al acusado de todos los cargos.
En los fundamentos jurídicos del fallo, el juez señala que en este tipo de casos las versiones de ambas partes "han de ser valoradas con suma cautela". En este sentido, el magistrado expresa que la del acusado "por el lógico interés en su exculpación", mientras que los policías "no son testigos ajenos a los hechos, ni son propiamente o solamente perjudicados, sino que, al implicar la versión del acusado una extralimitación en sus funciones, tienen un interés muy directo y personal en la causa". En este caso, la acusación no presentó más prueba que la de los propios agentes -el denunciante y su compañero, quien sólo declaró que el acusado se cayó y forcejeó-.
Por su parte, la abogada del acusado, María Luisa Rico, aportó, además del testimonio del propio inculpado y el de su novia, el de un viandante sin relación con ninguna de las partes y que corroboró que el hombre fue "injustificadamente esposado y golpeado por la policía". Los informes del médico forense eran, además, compatibles con la versión de la defensa.
Por todo ello, el juez entiende que las pruebas aportadas no son suficientes para condenar al acusado, quien ha pedido al Ayuntamiento de Alicante una indemnización de 14.000 euros como responsable civil subsidiario, ya que cree que perdió su trabajo por culpa del policía, al que también ha denunciado.