VICTORIA BUENO
Tiene que ocurrir alguna desgracia para que se tomen medidas? La pregunta la lanzaron hace ya siete años desde la asociación de padres de alumnos de la Escuela Infantil Rayuela, situada en el barrio de San Blas de Alicante y que pertenece a la Generalitat, y la ha vuelto a formular la actual APA tanto a la Conselleria de Educación como al director territorial de Educación. Los partes de lesiones por los accidentes que sufren los niños escolarizados de entre 9 meses y 3 años de edad son continuos, y el proyecto de reforma de las instalaciones prometido por la Administración para el curso 2002-03 todavía no ha visto la luz.
"Si no pueden mantener este centro, que lo cierren", sostiene Isaac Blasco, uno de los padres. "La culpa no la tienen los profesionales que trabajan allí porque no se puede controlar a tantos niños, el problema está en los radiadores sin protección y los juegos que son de piedra todavía, además de los grandes desniveles entre la arena del patio", añade.
Reiteradamente han solicitado medidas para la seguridad de los niños pero no obtienen respuesta alguna a sus peticiones. Quieren un material que amortigue las caídas de los pequeños en el patio central, que se supriman los escalones y bordillos, vallas para el patio exterior que data del año 95, alguna zona cubierta para resguardar a los niños del sol y la lluvia y que se aisle el acceso a la cocina por la zona lateral porque es habitual encontrarla plagada con restos de botellón, orines y defecaciones de animales, circunstancia que la propia Conselleria de Sanidad consideró "insalubre" para la descarga de los alimentos hace varios años.