M. D.
La asociación de vecinos de La Condomina arremetió ayer contra el ex edil de cultura del Ayuntamiento de Alicante y actual diputado provincial de Cultura, Pedro Romero, al que acusa de «habernos tomado el pelo durante más de tres años a los vecinos y al Síndic, ya que nos prometió que repararía la Torre Sarrió en 2005 y aún sigue abandonada», según señaló el presidente de este colectivo, Francisco Huesca.
La denuncia de esta asociación vecinal es consecuencia del escrito que ha recibido del Ayuntamiento, firmado por el nuevo concejal de Cultura, Miguel Valor, en el que informa que ya se ha encargado la redacción del proyecto para la restauración de este baluarte de la Huerta de propiedad municipal, situado en la rotonda que conecta las avenidas de Miriam Blasco y Locutor Vicente Hipólito. El escrito de Miguel Valor señala que la redacción corre a cargo de un destacado arquitecto especializado en patrimonio monumental, y aunque no cita su nombre, se sabe que se trata de Marius Beviá.
El portavoz vecinal dijo que al estar el proyecto todavía en fase de redacción, Pedro Romero mintió a los vecinos y al Síndic de Greuges. Así, Francisco Huesca señala que desde marzo de 2004, con motivos de actos vandálicos contra la integridad de este baluarte defensivo de la Huerta alicantina, se dirigió al edil de Cultura para solicitar su reparación, y que dispone de escritos de la Concejalía al respecto, en los que consta que la reparación de la Torre Sarrió se recogería en el presupuesto municipal de 2005.
Huesca añade que informó de este asunto al Síndic de Greuges, que en 2004 era Bernardo del Rosal, quien exigió a Pedro Romero la reparación «pero no se ha hecho nada».
El presidente vecinal precisa que lo único que se ha hecho ha sido reparar una puerta y se borraron unos grafitis de sus paredes «que han vuelto a aparecer».
Huesca concluye acusando al ex edil del PP por Alicante de «habernos tomado el pelo» y añade que en principio concede un margen de confianza a Miguel Valor para que finalmente proceda a la rehabilitación de la Torre Sarrió, una de los dos baluartes de la huerta alicantina, de la veintena existente, que es propiedad municipal. La otra es la Torre Ferrer, también en muy mal estado y pendiente de restauración.