S. ESCRIBANO
Ricardo Navarro controlaba todos los movimientos de Svetlana - la joven rusa asesinada supuestamente por él, su ex novio, en un portal el domingo 18 de noviembre - a través del GPS de su teléfono móvil y la tenía atemorizada Tamara Orlova llegó a pedir incluso la muerte para el detenido y solicitó a los órganos judiciales que «por lo menos, se pudra en la cárcel el máximo tiempo posible». Sin dejar de llorar, la madre de Svetlana describió la pesadilla que vivía su hija desde que conoció a Ricardo, «que llegó incluso a controlarla por GPS a través del teléfono móvil y que amenazó con quitarle a su hijo si lo abandonaba». Definió al ex novio de su hija como un «maníaco con problemas mentales».
Svetlana intentó ocultar los malos tratos a su familia «pero me lo tuvo que decir cuando no aguantaba más». En más de una ocasión, explicó la madre, la Policía tuvo que intervenir por los supuestos malos tratos que sufría, pero el supuesto agresor «estaba muy poco tiempo detenido y ella no tenía tiempo suficiente para escaparse». Relata que «una vez me envió un mensaje de móvil a Rusia para que pidiera a una amiga suya en Alicante que llamara a la Policía porque su novio intentaba asfixiarla y no podía llamar ella misma», añadió.
Según Orlova, el detenido «controlaba sus movimientos por GPS, no le dejaba dar ni un paso sin su permiso y amenazaba con suicidarse y con quitarle a su hijo, fruto de una relación anterior, si ella lo abandonaba».
Ante las dificultades para recaudar el dinero suficiente para la repatriación del cadáver de su hija, la madre decidió el miércoles incinerarla en España y trasladar posteriormente sus cenizas a San Petersburgo, donde reside la familia.
En la rueda de prensa, Orlova no ha querido pronunciarse sobre la participación de su hija en el programa de Antena 3 «El Diario de Patricia» - en el que rechazó la petición de matrimonio - y consideró que en este caso «todos somos culpables». Svetlana, de 30 años, falleció en el hospital un día después de que fuera degollada supuestamente por su ex novio en el portal de la casa en la que se escondía de él, en la plaza de Santa Teresa de Alicante. Horas más tarde fue detenido su ex compañero, Ricardo Navarro, como supuesto autor de la muerte, quien dos días después y pese a negar su autoría ante el juez, ingresó en prisión provisional por un supuesto delito de homicidio.