PERE ROSTOLL
«¡Muy bien Alfonso. Qué arte tiene mi niño!», exclamó un entusiasmado simpatizante socialista que esperaba en las escaleras del escenario que Alfonso Guerra acabara su conferencia para saludarle. Y lo hizo. Subió para abrazarse a Guerra y hacerse una foto que inmortalizara un acto que, en plena crisis del PSPV, por un instante, permitió a los socialistas autóctonos hacerse un «lifting» para recordar los momentos de la transición democrática y de la elaboración de la Constitución de la mano, descontando a Felipe González, de uno de los grandes tótems del puño y la rosa durante las últimas tres décadas. La conferencia de Alfonso, como sus compañeros de partido le conocen, no sólo demostró el carisma y la capacidad de convocatoria que el ex vicepresidente del Gobierno aún conserva - abarrotó sillas, pasillos y escaleras - sino que, además, sirvió para concitar a algunos de los cargos y dirigentes «históricos» del socialismo alicantino de los últimos treinta años. Entre el público, el ex presidente de las Cortes, Antonio García Miralles ; los ex diputados Jaume Castells , Asunción Cruañes y Josep Bevià , en la mesa presidencial junto al rector Jiménez Raneda ; o ex alcaldes con años de servicio como Francisco Seva o el senador Juan Pascual Azorín .
No faltó a la cita ni siquiera el ex presidente de la Diputación y ahora de la Cámara de Comercio, Antonio Fernández Valenzuela , que cambió, en esta ocasión, la fotografía de Guerra que preside su despacho empresarial por la imagen original. Valenzuela, en primera fila, además, reaparecía en un acto copado por socialistas tras sus críticas contra Camps en la Noche de la Economía Alicantina. Junto a todos ellos, dirigentes actuales del partido como la subdelegada del Gobierno, Encarna Llinares ; los portavoces en la Diputación, el Ayuntamiento de Alicante y las Cortes, Roque Moreno , Etelvina Andreu y Ángel Luna ; Antonio Mira-Perceval , Síndic de Comptes; y un sinfín de diputados en Madrid - Carlos González y Agustín Jiménez - , Valencia - Diego Maciá , Manuel Bueno , Elvira Jiménez ... - ; alcaldes como Edmundo Seva , de Sant Joan, Asunción Llorens de Mutxamel, o Mariano Beltrá de Novelda; amén de un rosario de ediles de toda la provincia. Aunque nada más arrancar, dejó claro ante el «afectuoso recibimiento», como él mismo lo definió, que esperaba no «decepcionar» al tratarse de un acto «académico», el ex número dos del PSOE, genio y figura, no dejó indiferente a nadie. Alfonso Guerra, que acabó el acto entre fotos y saludos a todo el mundo incluido el ex diputado de UCD Joaquín Galant , tuvo momentos para ironizar con el pedigrí democrático de Manuel Fraga, desvelar sus noches de insomnio y negociación del texto constitucional con Fernando Abril Martorell, criticar al PP por una segunda transición que lleva de la democracia a «no se sabe dónde», levantar aplausos reivindicando la utopía y sacar risas cuando un teléfono móvil, en plena intervención, sonó repetidamente y él dijo: «Cógelo, que es para mi».