J. HERNÁNDEZ
El Colectivo de Comerciantes, que engloba a más de tres mil pequeños y medianos establecimientos de la ciudad, se opuso ayer con rotundidad a la implantación de un centro comercial con hipermercado en un área de 30.000 metros cuadrados en el Rico Pérez al entender que esta nueva dotación desequilibrará no sólo la oferta provocando «la desertización comercial de los barrios» sino también a la ciudad «porque creará una barrera muy perceptible y el centro urbano quedará totalmente aislado de la llegada de visitantes de la provincia». En este sentido, el presidente del Colectivo, Pedro de Gea, apuntó que la situación está ya al borde del desequilibrio y que el sector vive una gran inquietud porque los centros comerciales que hay en Alicante están estratégicamente situados a las entradas de la ciudad, donde han creado «islas» no dejando que el comercio pequeño se ubique junto a ellos.
En una comparecencia en la que estuvieron representantes de 22 asociaciones de comerciantes y el secretario general de la Federación Alicantina de Pequeño y Mediano Comercio, De Gea leyó el contenido de un informe que encargaron a la empresa Tienda Experimental sobre el impacto del complejo del Rico Pérez que ha sido elaborado con datos del Consejo Superior de Cámaras de la Comunidad, el Instituto Nacional de Estadística, el Plan de Acción Comercial Lucentum y los anuarios de La Caixa de 2005 a 2007.
Este estudio revela que en diez años la superficie de centros comerciales ha aumentado un 2.569% en la ciudad, veinte veces por encima del crecimiento medio en la Comunidad. «En los próximos años hay previstas 30.417 viviendas más en Alicante, lo que está en desequilibrio con el aumento de la población previsto. Ante la desaceleración de la venta de viviendas, se está empezando a desplazar la construcción residencial a comercial para rentabilizar la inversión», explicó De Gea. Además del proyecto del Rico Pérez, los comerciantes pusieron ejemplos como la estación intermodal de Renfe, el PAU 1 o Sangueta, «todo basado en un criterio equivocado porque están forzando la máquina comercial y sobresaturar no es bueno. El comercio debe nacer a partir de las necesidades de la ciudad no crearlo como churros y Alicante no lo necesita».
Estos datos contrastan con que, según el estudio, haya «barrios comercialmente infradotados» como Virgen del Remedio, Juan XXIII, Virgen del Carmen, San Agustín o Colonia Requena, y otros de baja autonomía comercial donde hay que desplazarse para la compra como la Playa de San Juan, Albufereta, Vistahermosa, Juan XXIII o Polígono de Babel. Los comerciantes reunidos ayer defienden la remodelación del Rico Pérez para que Alicante tenga «un estadio de primera» pero nunca mediante un gran centro comercial con hipermercado, opción que recogen los tres proyectos presentados, al entender que perjudicará al pequeño y mediano comercio de San Blas y Los Ángeles, barrios más próximos, como ha ocurrido ya en otros distritos. Así, el presidente de la Asociación de Comerciantes de La Florida, José María Falcó, calculó que 150 negocios han quebrado en este barrio y adyacentes desde la apertura del Puerta de Alicante, mientras que Manuel Nieto, representante de los pequeños vendedores de Pla Carolinas, indicó que son unos 60 los que han cerrado en esta zona por el flujo de compradores al Alcampo de Plaza Mar II. También alertan de los problemas de tráfico que generará en San Blas con un solo carril de entrada desde Doctor Rico y otro por la avenida de Teulada, donde jueves y sábados coincidirá con el mercadillo.
El Colectivo de Comerciantes, que presentará el informe al Ayuntamiento y al Hércules, pide que se revise el proyecto y apuesta por un plan de dinamización artístico-cultural «con dotaciones deportivas y culturales. Y si la rehabilitación ha de pasar por el comercio, que sea pequeño y mediano, nunca una gran superficie».