VICENTE AUPÍ
El respaldo de la Comisión Europea al proyecto de la travesía central de los Pirineos ha abierto la puerta a un tercer eje ferroviario de alta capacidad entre la Comunidad Valenciana y el resto de Europa. El proyecto, que figura con el número 16 en la red europea de transportes, consiste en la construcción de un nuevo túnel de 42 kilómetros entre España y Francia por Aragón que complemente el papel estratégico actual de los pasos internacionales de Irún y el corredor mediterráneo. Dado que el eje viario entre Sagunt y Somport no ha logrado el papel estratégico como vía comercial con el que fue ideado, el nuevo corredor ferroviario podría servir para hacer realidad la apertura del eje entre Valencia y Burdeos que la patronal valenciana anhela desde los años 80.
Por primera vez desde que se planteó, la Comisión Europea aprobó la semana pasada una partida presupuestaria de cinco millones de euros para este proyecto. Lo importante, sin embargo, es que al margen de esa suma el eje ha pasado a formar parte de los ejes de transporte de la UE.
Tanto las características como el trazado definitivo del futuro paso subterráneo están pendientes de los oportunos estudios, y se da por hecho que se trata de un proyecto a largo plazo debido a su magnitud. Pero precisamente por ello, su papel estratégico ha sido destacado este fin de semana por algunos de los principales analistas valencianos en materia de transportes, que ven en este futuro enlace internacional la segunda puerta natural de salida para las mercancías valencianas hacia el resto de Europa.