C. R. FORNER
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a huelga que llevan a cabo los trabajadores de los autobuses de La Alcoyana para reclamar su equiparación laboral con la plantilla de Masatusa, ambas del grupo SuBús, volvió ayer a provocar importantes problemas a muchos usuarios para acudir al trabajo o a clase. La falta de información unida al hecho de que los autobuses no pudieran realizar algunas paradas porque circulaban llenos, agravaron las consecuencias de este paro que amenaza con prolongarse.
Los viajeros del transporte público interurbano se toparon de nuevo en esta segunda jornada de huelga con la falta de carteles informativos sobre los horarios de los autobuses. Esta situación fue criticada por el presidente del comité de empresa de La Alcoyana, Gil Grimaldos, quien denunció que esta falta de atención al público provocó el nerviosismo de algunos usuarios. Además, al circular menos autobuses, algunos vehículos se llenaron en las primeras paradas y pasaron de largo en las siguientes. Según Grimaldos, esta situación provocó un incidente en la parada de la Plaza de España, donde algunos viajeros se plantaron delante de un autobús para no dejar que circulara porque alegaban que quedaba hueco en la parte trasera del vehículo. Según su relato, al cabo de unos 20 minutos acudió un inspector que ordenó abrir la puerta y que subieran pasajeros.
Mientras tanto, un portavoz autorizado manifestó que SuBús mantendrá su política de silencio respecto a la huelga. Sólo indicó, sobre la falta de información, que los autobuses sí que llevan carteles informativos del paro.
La huelga continúa hoy y, además, a partir de las 8.30 de la mañana los trabajadores iniciarán una marcha de protesta desde las cocheras de la avenida de Dénia hasta el Ayuntamiento.
El comité de empresa afirmó ayer a través de un comunicado que no entiende «que después de dos jornadas de movilización, ni empresa, ni Generalitat, ni ayuntamientos hayan realizado ninguna oferta de negociación», por lo que advierte de que «el conflicto se puede prolongar más allá de esta semana».
El comité acusó de nuevo a la empresa de intentar vulnerar los servicios mínimos impuestos por al Generalitat, lo que derivó en nuevos incidentes entre los piquetes y la dirección. El comité de empresa criticó la actuación de la Policía Nacional, a la que acusó de haber «tomado partido» en favor de la mercantil.