MERCEDES GALLEGO
¿Cómo lleva el procesamiento de su hijo?
Estamos muy preocupados y no sólo mi hijo Paco, sino toda la familia: su hermano, mi mujer y yo estamos viviendo una situación kafkiana, un proceso de pesadilla. Con mucho sufrimiento, mucha intranquilidad, mucha angustia, pero más por mi hijo que por nosotros porque el palo se lo lleva él, la imputación y las pruebas de cargo se las presentan a él.
¿Qué opinión tiene, como juez, del proceso?
No quiero hacer un juicio de valor sobre el proceso que se está tramitando en el Tribunal Superior de Andalucía porque eso corresponde a un cauce específico, que es donde se tiene que debatir lo que se imputa a mi hijo. Pero el que se haya hecho público el informe del fiscal Anticorrupción de Málaga como algo nuevo cuando está fechado el 18 de junio sí que me lleva a hablar porque creo que mi hijo está siendo víctima de un linchamiento mediático que se repite cada dos meses con rebrotes de la misma noticia.
¿A qué lo atribuye?
No lo sé, pero puede ser porque Marbella vende y si allí ha habido una serie de procesos penales de carácter escandaloso, que venden, pues ahora hay un proceso contra un juez, que también vende. Otra cosa es que el proceso sea fundado o no. Además, cualquier persona, incluido mi hijo, aunque sea juez, tiene derecho a todas las garantías y a la presunción de inocencia. Y aquí se están afirmando cosas incluso antes de que se haya formulado una imputación judicial o una acusación fiscal, que no existen, cuando hay periódicos que han publicado que mi hijo ha cobrado 63.000 euros de Roca. Mi hijo no ha recibido un céntimo de ese señor y si el fiscal demostrara lo contrario habría conseguido condenar a un inocente.
No ha dicho lo que piensa del proceso.
La peculiaridad de este proceso estriba en que aunque el informe del juez Torres y del fiscal son los que determinan la apertura del proceso, el origen real está en un informe policial con una serie de presunciones que el fiscal hace suyas. Pero con un matiz: lo que para la Policía son hipótesis, para el fiscal son afirmaciones. Un ejemplo: la Policía dice: «De las conversaciones telefónicas se deduce que existe un vínculo al menos de amistad entre Roca, un individuo de origen francés y el que parece ser Francisco de Urquía». Utiliza «se deduce», un término de cautela. Y el fiscal afirma: «Existe una estrecha relación entre Francisco Javier de Urquía y el señor Roca».
Usted conoce el sistema. ¿Por qué sucede esto?
No puedo penetrar en las causas que llevan al fiscal a dar como un hecho lo que para la Policía son presunciones cuando no se ha practicado ninguna diligencia que lo pruebe. Lo que el fiscal hace es una transmutación del lenguaje que convierte una presunción en una afirmación. Y hay más ejemplos. Dice la Policía: «a nuestro juicio se detectan presuntos pagos a una autoridad judicial a cambio de resoluciones favorables», lo que el fiscal de Málaga convierte en: «Roca pagó 63.000 euros como parte del precio de la compra del inmueble que constituye la actual vivienda de juez».
¿Está seguro de que no existe ninguna diligencia entre un informe y el otro?
Seguro porque mi hijo es aforado y es el TSJ de Andalucía el único que tiene competencias para instruir. Ese informe lo hace el fiscal de Málaga. Me preocupa que una investigación policial haya determinado la suspensión de empleo y sueldo de un magistrado y la incoación de un proceso penal.
Podía haber sido peor. Se pidió que su hijo fuera detenido.
Si, la Policía lo propuso y el juez Torres lo asumió.
Pero no ocurrió.
No, el TSJ no lo acordó.
¿Es normal que se pida la detención de un magistrado?
En cuarenta años que llevo de profesión nunca he visto que la Policía lo haya pedido. Y me parece anómalo que se hayan adoptado las medidas cautelares sin oir al interesado y sin derecho de defensa. El origen hay que buscarlo en los cambios legislativos: antes existía un antejuicio previo a iniciar un proceso contra un juez. Ahora es al revés: primero se toma la medida y después se esclarece si lo que recoge el informe policial es o no verdad. Pero la medida ya está tomada y las consecuencias que ha tenido en relación a mi hijo en el aspecto personal han sido demoledoras: mi hijo es ahora una persona que está destruida psíquica, física y profesionalmente. Pase lo que pase el efecto ya se ha producido. La propia suspensión le pilla por sorpresa, hasta el punto de que cuando se entera no sabía lo que se le imputaba.
¿Quién se lo comunicó?
Se enteró por los medios de comunicación, pero no consiste en que se te diga que has cometido un delito de prevaricación y otro de cohecho: tenía derecho a estar informado sobre qué hechos servían de soporte a esas imputaciones.
¿No ve justificadas esas medidas cautelares?
Yo creo que no. Tengo compañeros sobre los que se han tramitado investigaciones preliminares y que no han sido suspendidos hasta que no han quedado claras las acusaciones. Ha sido algo verdaderamente insólito en la historia judicial española, tanto la suspensión como el carácter secreto de las actuaciones. En 21 años como juez de Instrucción no he decretado ni un solo secreto porque merma el derecho de defensa. No digo que haya un Derecho Penal específico para Marbella, lo que veo es que en el caso de mi hijo se han tomado una serie de medidas absolutamente excepcionales que a lo largo de mi carrera no he visto que se hayan aplicado nunca.
Es el CGPJ el que adopta esta medidas. ¿Piensa que se precipitó?
Es un órgano superior y no quiero entrar a valorar su decisión, sólo digo que discrepo de cómo se han adoptado esas medidas. Tengo derecho a discrepar, como padre y como profesional. Parece que ha sido la primera vez que se ha hecho algo así. Ellos tendrán su información y habrán actuado de acuerdo con ella, aunque yo mantengo que tendría que haberse oído al interesado. Y podría haberse esperado un poco para tomar la decisión, no corría tanta prisa, creo. Lo difícil ahora es reconocer el error y dar marcha atrás. Es más sencillo sostenella y no enmendalla.
¿Puede tener relación el proceso con alguno de los casos que llevaba su hijo, como la Operación Hidalgo, donde están implicados notarios, abogados y registradores de la propiedad en un asunto de blanqueo de dinero?
Yo creo que sí pero soy cauto y no tengo ni hechos ni pruebas que me sirvan de fundamento. No quiero caer en lo mismo que los policías que hicieron el informe sobre mi hijo. La operación Hidalgo es un sumario especialmente conflictivo por la entidad del asunto y de las personas implicadas, pero no puedo decir que el procedimiento contra Paco dimane de eso. Ahora bien, el caso se abre en marzo o abril de 2007 y el procedimiento se le incoa a mi hijo en julio de 2007 por unos hechos que ocurren en marzo de 2006.
También se ha hablado de la relación de su hijo con el juez Torres y de la posibilidad de que una animadversión entre ambos estuviera en el origen de este proceso.
De la relación de mi hijo con Miguel Ángel Torres lo único que sé es que eran amigos de la Escuela Judicial, donde fueron compañeros. Después Torres tuvo que hacer prácticas y eligió el juzgado de Vélez-Málaga, donde estaba Paco. Estuvo viviendo en la casa de mi hijo y las relaciones entre los dos siempre han sido correctas. Este año, cuando Paco bautizó a su hijo, en abril, Torres fue de los pocos compañeros a los que invitó. No creo que exista animadversión ni nada de carácter personal. Creo que todo obedece a un informe policial que leen él y el fiscal, se lo creen y lo hacen suyo.
¿Qué está aportando la instrucción del TSJ?
Algunas de las afirmaciones que realiza la Policía ha sido completamente desvirtuadas, como cuando se habla de la estrecha relación de amistad entre Roca y mi hijo. De las diligencias judiciales practicadas no se ha acreditado ninguna relación entre ambos. Ni siquiera existe una conversación telefónica en el año que Roca tuvo intervenido el teléfono. La relación parece ser que se circunscribe a algún acto social. Hablar de estrecha relación de amistad entre Roca y mi hijo es un disparate. El supuesto asesoramiento jurídico de mi hijo a Roca que le atribuía la Policía tampoco existe. Éste tiene su origen en un auto que dicta Paco donde dice que para perseguir los delitos de calumnias e injurias no se necesita denuncia sino querella. Esa es la frase que le han intentado atribuir en una conversación pero que no se ha podido probar quién la había dicho. Si eso es asesoramiento tendrán que andarse con cuidado todos los jueces cuando dicten resoluciones y pongan de manifiesto defectos procesales. ¡Qué más asesoramiento que un auto judicial! Es un dislate, es tanto como decir que una resolución judicial es asesorar.
A su hijo se le imputa algo muy serio, como es una prevaricación y un cohecho.
La acusación queda desvirtuada en cuanto se hubieran analizado las diligencias previas. Comienzan por una denuncia de Roca por injurias, calumnias y revelación de secretos en la que pedía que se suspendiera un programa de TV que consideraba que tenía un contenido ofensivo. Paco dicta un auto el 16 de marzo suspendiendo de forma motivada el programa. Esa resolución es, desde mi punto de vista, correcta porque se están imputando una serie de hechos presuntamente delictivos a un señor que consideraba que le perjudicaban. Quince días después, el denunciado comparece para comunicar que acababan de detener a Roca por los hechos que aparecían en el programa e invoca su derecho a informar. Mi hijo dicta entonces otro auto archivando la denuncia de Roca y devolviendo el programa para su emisión. Es por tanto una resolución que perjudica a Roca. Luego, ¿cómo le va a pagar por algo que favorece a la parte contraria? ¿Quiere decir que Roca da dinero a cambio de nada?
¿No estará analizando las diligencias más como padre que como magistrado?
Además de juez soy padre, pero he consultado el asunto con reconocidos juristas y todos coinciden en que tanto la prevaricación como el cohecho se desvirtúan. Nadie paga para que se dicte una resolución injusta que además le perjudique.
¿Son éstas dos las únicas imputaciones?
Son las únicas imputaciones policiales-fiscales porque aún no ha habido ninguna judicial.
¿Qué piensa de que haya dicho de él que es un bon vivant?
Se ha entrado en si salía por las noches cuando la vida privada hay que respetarla siempre que no constituya un hecho delictivo. Lo otro responde a un puritanismo social, a la hipocresía. Lo que afecte a la vida privada de mi hijo y de su mujer les corresponde a ellos resolverlo y nunca se puede justificar un proceso penal porque salga por las noches o porque tome copas... eso no tiene nada que ver. Incluso se ha llegado a decir que estaba separado, cosa que no siendo cierta pueden afectar a la vida privada. Afortunadamente mi nuera tiene un carácter excepcional y respalda a su marido con los ojos cerrados porque sabe que lo que se está diciendo no es cierto. Es su mejor defensora. Están viviendo entre Marbella y Baeza, de donde es su mujer. Y tienen un niño de diez meses. Esa es la verdad.
¿Le cabe la menor duda de que su hijo sea inocente?
Como padre le digo que no y como profesional creo no se le puede imputar nada. En casi cinco meses no he querido hablar, he sido cauto para que no pensaran que me precipitaba. Ahora el periodo de instrucción casi ha acabado y no ha aparecido nada.