El avión de Spanair que cubría ayer el vuelo Madrid-Alicante de las 9.45 horas tuvo que volver a aterrizar en Barajas a los diez minutos de despegar tras detectar el comandante un fallo en las turbinas cuando el aparato realizaba la maniobra para tomar altura. El piloto comunicó a los pasajeros que había detectado un fallo en las turbinas y daba media vuelta, lo que provocó el susto entre los pasajeros que ya habían notado que el avión tomaba altura con dificultad. La aeronave tomó tierra sin problemas y se dirigió directamente a los hangares desde donde los pasajeros fueron trasladado a la terminal. Una hora después y en un nuevo avión los viajeros despegaban hacia El Altet.