REDACCIÓN
En los últimos diez años la violencia de todo tipo perpetrada por menores se ha reducido en torno al cinco por ciento, aunque en el caso de la violencia ejercida contra los propios padres ha habido un importante incremento y en algunas zonas el número de casos se ha multiplicado por diez.
Así se puso ayer de manifiesto durante el seminario «Menores y situaciones de riesgo. Desamparo, violencia y adicciones», que se celebra hasta hoy en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP); de Valencia y en la que expertos en esta cuestión analizan los factores y condiciones que empujan a los menores a llevar a cabo conductas de riesgo.
El criminólogo y profesor de Teoría de la Educación de la Universitat de Valencia Vicente Garrido ha destacado que en los últimos años ha habido un importante aumento de los casos de violencia de menores contra sus padres, lo que a su juicio es debido a que los hijos ya no tienen ciertos controles o inhibiciones que antes sí tenían.
«Estos menores consideran que su casa ya no es ese lugar de gran restricción y tienen la posibilidad, que antes no tenían, de exhibir la violencia», ha afirmado Garrido.
Por su parte, el director del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, José Sanmartín, ha asegurado que detrás de un acosador escolar «hay unos padres que no han sabido educar, no porque hayan sido autoritarios, sino porque han sido negligentes».