S. G./M. J. M./ A. P. F.
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os vecinos de El Verger no ganan para sustos. La alarma se disparó otra vez a primera hora de la noche de ayer en El Verger. Las previsiones de nuevas lluvias, con la declaración de preemergencia por parte de la Generalitat, obligó a desalojar a un centenar de vecinos ante riesgo de que sus casas pudieran venirse abajo en caso de nuevas lluvias torrenciales. Sucedió en torno a las 20 horas, cuando los inquilinos de 3 edificios ubicados en la calle de Sant Antoni tuvieron que ser desalojados ante la dudas surgidas en los técnicos sobre la estabilidad de los inmuebles. Los afectados fueron repartidos por varias urbanizaciones del litoral de Dénia donde, en principio, permanecerán al menos 3 días mientras se intenta reforzar el muro que mantiene inestable la calle de Sant Antoni.
Tras evaluar la situación de los edificios, los técnicos del Ayuntamiento de El Verger y de la Generalitat concluyeron que, como medida preventiva, era conveniente desalojar la calle. Los vecinos fueron avisados y el consistorio dispuso un autobús para llevarlos al complejo de apartamentos turísticos de Construcciones Hispano-Germanas (CHG); en Dénia, si bien buena parte de los afectados prefirió trasladarse en sus propios vehículos.
Una vez allí, CHG los distribuyó entre 3 de sus urbanizaciones en Dénia: El Retiro, El Palmar y La Felicidad. La promotora les proporcionó además, por encargo del Ayuntamiento, víveres para pasar la noche: pan de molde, latas, leche y zumo envasados.
Los propios afectados reconocían después que era «mejor» que les hubieran desalojado, pues aún estaban «asustados» de recordar los episodios de la trágica inundación de su municipio el viernes.
Desde el Ayuntamiento de El Verger insistieron ayer en que no existe un riesgo inminente de derrumbe en el citado muro ni en los edificios de la calle Sant Antoni. «Es sólo una medida preventiva porque estos inmuebles técnicamente presentan dudas», apuntaron fuentes municipales.
Evacuados
También en El Verger, numerosos vecinos de las calles Divina Aurora y Miraflor, las más afectadas por la riada, siguen sin poder volver a sus casas. La mayoría se hospeda en casa de familiares.
Los vecinos de Els Poblets, de las casas más dañadas tampoco pueden aún regresar a sus hogares.
En Calpe continuaban ayer sin volver a la residencia los 43 ancianos desalojados. No obstante, el alcalde dijo que era probable que anoche pudieran regresar.