REDACCIÓN/EFE.
DONGYING
La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, atribuyó ayer al exceso de construcción parte de la responsabilidad de las recientes inundaciones y rebatió las críticas contra la Confederación Hidrográfica del Júcar. Por su parte, el vicepresidente segundo y conseller de Economía, Hacienda y Empleo, Gerardo Camps, afirmó que los daños provocados por la lluvia en el norte de Alicante se han debido a la cantidad de agua caída y al estado de limpieza de los cauces y barrancos. Tras reunirse con representantes de la Administración autonómica, Camps indicó que «se están averiguando exactamente» las causas de lo sucedido.
Sin embargo, aseguró la ministra, «la media gastada en la anterior legislatura en limpieza y conservación de cauces en la Comunidad fue de 450.000 euros anuales. En ésta, han sido 5,8 millones» en declaraciones desde la ciudad de Dongying, donde participa en el primero Foro Chino-Español del Agua. Esa inversión, precisó, no basta para evitar los daños si las administraciones responsables del urbanismo siguen «colmando» el territorio, lo que dificulta la absorción de la lluvia y la obligan a buscar los cauces fluviales. Y recordó que «la lluvia caída es el doble del valor más alto histórico en la zona». Confió en que las inundaciones hagan reflexionar a los gestores del territorio a la hora de enfocar «adecuadamente el futuro».
Camps coincidió en resaltar como principal problema la cantidad de agua pero también dijo que se está averiguando «si los cauces y barrancos, responsabilidad de la Confederación Hidrográfica del Júcar, estaban debidamente limpios para que el efecto del agua no fuera tal». Además, descartó la cantidad de viviendas en zonas inundables hayan sido el problema en este caso.