A. P. F.
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as grandes avenidas de Calpe, Ejércitos Españoles y Juan Carlos I, y las calles más próximas a Les Salines seguían ayer, cuatro días después de la gran tromba de agua, totalmente inundadas.
Los bomberos y los efectivos de la UME (Unidad Militar de Emergencias); achicaban agua a destajo y el Ayuntamiento abría en canal la calle Luxemburgo para que la gran cantidad de agua embalsada pudiera escapar hacia el mar. Pero el nivel del agua, que en algunos puntos de esta zona de levante de Calpe aún llegaba al metro, sólo bajaba muy poco a poco. Cuesta lo suyo ganarle terreno a tan descomunal inundación.
Ya por la tarde la Conselleria de Infraestructuras puso en marcha ocho bombas especiales de achique que evacuaban cada hora 3.500 m
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de agua, cantidad que equivale a la de una piscina olímpica.
El alcalde de Calpe, Luis Serna, afirmó ayer que el hecho de que Les Salines se desborden y aneguen las grandes avenidas es «insólito». «He hablado con los técnicos y me han dicho que ocurre una vez cada 500 años».
El primer edil participó en la tarde de ayer en una nueva reunión de coordinación con el delegado del Gobierno, Antoni Bernabé, y la subdelegada, Encarna Llinares. Serna fue contundente. «Debemos replantearnos el urbanismo, porque ha quedado claro que este modelo puede provocar catástrofes» e incidió en que hay que tomar «medidas restrictivas» en el urbanismo para evitar que Calpe sufra una inundación como ésta que el viernes dejó aisladas a entre 8.000 y 10.000 personas.
«Que no vuelva a ocurrir»
El primer edil también se reunió ayer con el conseller de Gobernación, Serafín Castellano, y le exigió «un compromiso firme» del Consell para que no vuelva a ocurrir una catástrofe que ha dejado pérdidas millonarias.
De hecho, el agua ha entrado en muchos comercios y locales de hostelería. Sus propietarios se afanaban ayer en limpiar al barro. Además, el primer recuento de coches dañados es de mil, pero todavía no se ha entrado en muchos garajes que están totalmente inundados y donde, según algunas estimaciones, puede haber otros mil automóviles para el desguace.
En Dénia, los vecinos de la urbanización Torre Almadrava, junto a la desembocadura del río Girona, pueden dormir un poco más tranquilos. Aunque aún no pueden ocupar las viviendas, los trabajos para garantizar la estabilidad del complejo tras los daños ocasionados por la riada en su cimentación comenzaron a las 7.30 horas de ayer. Es una actuación de emergencia para evitar el derrumbe de las casas, si bien la urbanización requerirá después de una nueva actuación definitiva. La urbanización quedó seriamente dañada con la crecida del río, que se llevó parte de la tierra que rellenaba su cimentación. Con ello, más de 10 casas, de la tercera fase del complejo residencial, quedaron descalzadas con un grave peligro de caer al río.
Operarios de la empresa Tragsa comenzaron a primera hora de ayer, siguiendo las instrucciones de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ);, las labores de relleno bajo las viviendas, mediante el vertido de grandes piedras como las utilizadas para hacer escolleras.
El concejal de Gobernación del Ayuntamiento de Dénia, Pep Marí, dijo que una vez concluída esta actuación tendrá que negociarse con la Jefatura Provincial de Costas una solución definitiva para las casas, dado que la desembocadura del río entra dentro del dominio público marítimo-terrestre.
Por otra parte, durante el día de ayer maquinaria pesada trabajaba en varios tramos del litoral, entre ellos la propia desembocadura del Girona, en la retirada de cañas y todo tipo de desechos que la riada escupió sobre las playas.
El gobierno de la capital comarcal atribuyó ayer el hecho de que no se hayan producido grandes daños al buen funcionamiento del plan municipal de emergencias, así como a la buena respuesta ofrecida por las infraestructuras hidráulicas de desagüe construidas en los últimos años. También lo hizo el responsable de Protección Civil, Antonio Calero, quien recordó que a Dénia llega el Girona tras recoger 185 kilómetros de barrancos y torrentes, y que hay zonas del término que se encuentran «hasta 1,40 metros por debajo del nivel freático».
La alcaldesa, Paqui Viciano, quiso primero expresar la «solidaridad y ánimo de colaboración» municipal con las poblaciones más afectadas. El concejal de Gobernación, Pep Marí recordó que antes de que se anegara Les Marines se pudo sacar de allí 20 vehículos y que grancias al operativo de emergencias se pudo sacar de las aguas a unas 40 personas.