REDACCIÓN
El ex portavoz de Esquerra Unida en las Cortes Valencianas y miembro de la corriente crítica con la actual dirección de la organización, Joan Ribó, comunicó ayer su baja del Partido Comunista. Ribó trasladó su renuncia en una carta dirigida a la presidenta de los comunistas valencianos, Marga Sanz, y en medio de un contexto de crisis en la izquierda valenciana. Ribó justifica su baja, tras treinta años de militancia en el partido, en la «larga etapa de confrontación sistemática» del PCE con la actual dirección de IU y ante la política de exclusión, de ruptura del consenso y de marginación «de todo aquello que no está de acuerdo con la posición mayoritaria en Esquerra Unida y de la que el PCPV es corresponsable».
Asegura, sin embargo, que «la gota que ha colmado el vaso» es la presentación de Marga Sanz como candidata a la Presidencia del Gobierno central, presentación que afirma no puede entender más que como clave de la lucha interna del PCE en Izquierda Unida, menospreciando los efectos que pueda tener en los resultados electorales de Izquierda Unida. La decisión llevará a Sanz a competir directamente con Llamazares en las próximas generales. Ribó subraya la falta de experiencia en cargos públicos de Marga Sanz
-
ya que «por no ser, nos has sido ni alcaldesa de un municipio pequeñito»
-
y afirma que en su presentación ve «un cierto menosprecio al sistema democrático».
Ribó destaca igualmente que se marcha porque cree que el PC «no sólo ha perdido la capacidad de transformar la sociedad sino que también ha perdido la capidad de analizar la misma de una forma adecuada». Subraya que lo único que preocupa en el seno del partido es ser un grupo de presión eficaz en el interior de Estarra Unida y de Izquierda Unida. «El resto, al fin y al cabo, obtener unos buenos resultados electorales, no preocupa en absoluto», añade.