REDACCIÓN
El conseller de Educación, Alejandro Font de Mora, defiende las aulas prefabricadas, que prefiere denominarlas con el término andaluz «caracolas» frente al de «barracones», por sus condiciones «de dignidad y cierto confort» y, sobre todo, porque son necesarias durante la construcción de más centros educativos. En una entrevista concedida a Efe, Font de Mora negó que esas aulas prefabricadas sean «instalaciones de un día, sino que los alumnos y los profesores pueden residir en condiciones de dignidad y con cierto confort; todas están climatizadas, cosa que no sucede con las instalaciones convencionales».
Además, dijo que en la propia sede de la Conselleria de Educación existen instalaciones de ese tipo, como los servicios de Arquitectura, Innovación, Evaluación, Calidad Educativa y Formación, así como el despacho de una directora general. No obstante, Font de Mora se comprometió a que vaya disminuyendo paulatinamente el número de aulas prefabricadas conforme vayan acabando las obras de construcción o rehabilitación de los colegios e institutos a los que deberán acudir los alumnos y profesores que actualmente acuden a los conocidos popularmente como «barracones».
Aumento de la ratio
Defendió la gestión del programa CreaEscola, que con una dotación de más de 1.600 millones de euros permitirá construir 490 actuaciones educativas hasta 2013
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332 en centros de Educación Infantil y Primaria y 158 en centros Secundaria
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, de las que 221 se encuentran en ejecución.
Frente a ese plan del Consell, la etapa de gobierno del PSPV-PSOE se caracterizó, según Font de Mora, por aumentar el número de alumnos por aula en algunos centros, «con una ratio tremenda, de 40 o 42 alumnos por clase», en lugar de construir más colegios e institutos.